Diccionario americano de la lengua inglesa, Noah Webster

[The American Dictionary of the English Language]. Obra mo­numental del lexicógrafo americano, publicada por vez pri­mera en dos gruesos volúmenes en 1828. La segunda edición, revisada, corregida y aumentada por el autor, es de 1840, y des­de entonces, una sociedad editora fundada por el yerno de Webster publica periódica­mente numerosos apéndices, adiciones y reducciones de la obra original: las últi­mas ediciones, en un solo y denso volumen (o bien en dos), han sido redactadas de nue­vo y llevan el título de Nuevo diccionario internacional de Webster [Webster’s New International Dictionary], La obra original, fruto de más de veinte años de trabajo, se componía de unas doce mil palabras nue­vas y de treinta a cuarenta mil definiciones no registradas en ninguno de los dicciona­rios de la lengua inglesa existentes en­tonces.

Contenía, en efecto, además del material básico de la lengua inglesa pro­piamente dicha, gran número de palabras de formación nueva surgidas en los Estados Unidos, y muchísimas definiciones nuevas de palabras ya existentes, pero ahora exami­nadas desde el punto de vista del uso vivo en los Estados Unidos, las cuales quedaban registradas y aprobadas así por vez primera oficialmente. Sin embargo, la obra de Webs­ter fue acaso más importante en el sentido de la siempre suspirada reforma ortográ­fica de la lengua inglesa.

Los principios simplificadores que introdujo — entre los que recordamos la reducción del dipton­go «ou» en «o» en las terminaciones en «our» (del inglés «colour», el americano «color»); el cambio de «re» en «er», para hacer más parecida la escritura a la pro­nunciación anglosajona en la terminación de las palabras, por lo general de origen latino, que han conservado en inglés la grafía francesa (inglés «metre», «centre», americano «meter», «center»); la abolición de la consonante duplicada final en los compuestos o derivados de polisílabos ter­minados en consonante (inglés «travel», «travelling», «traveller», americano, «tra­vel», «traveling», «traveler»), etc. — ahora son reglas muy utilizadas en los Estados Unidos, y hasta seguidas a veces por escri­tores ingleses. Webster estudió leyes y ejer­ció durante mucho tiempo la abogacía, pero su verdadera pasión fue el estudio de la gramática y de la lengua. Las definiciones su­yas son perfectas por la claridad y conci­sión, aunque carezcan a veces del sentido artístico que hace de la palabra algo vivo.

L. Krasnik