Día y noche de Madrid, Francisco Santos

Relación original publicada en Madrid, 1663. Se trata de una narración donde se exponen muy al vivo las lacras y vicios de la vida cortesana, con un claro propósito moralizador. En el libro, un italiano, Onofre, que llega a Ma­drid en una procesión de rescatados, se une a un mozuelo, Juanillo el de Provincia, po­bre y desharrapado, quien se encarga, habiéndose hecho amigos, de pasearle y enseñarle Madrid. A lo largo de 18 capítulos (discursos), observan las condiciones socia­les con detenimiento y agudas reflexiones.

Cada discurso se ocupa de un tema deter­minado. En el primero, Juanillo cuenta su vida; en los sucesivos, se tratan las cos­tumbres de los pobres, de los amores ilíci­tos entre criadas y señores casados, los to­ros (algún crítico ha destacado el vivo color y gracia de la descripción de la fiesta), los vicios de los hombres, las cosas encon­tradas al pasar, los cirujanos ignorantes y los ladrones. Se critican los entierros lujo­sos y los pleitos inútiles, las casas de juego, la mendicidad organizada, la vida abigarra­da y mendaz de las covachuelas de San Felipe, los refugios de huérfanos y desam­parados, las cualidades de las mujeres, los tipos nocturnos, entre hampa y picaresca, las trampas de los taberneros, las conse­cuencias de la vanidad, etc. En el discurso último, el cautivo cuenta su vida.

Todo se termina con la boda de Onofre y Laura, a quien en uno de estos paseos, aquél había salvado de un incendio. A pesar del forza­do tono de reconvención moral que el libro, presenta indudables bellezas. El lenguaje es vivo y plástico y se respira un anhelo de austeridad que tiene a veces grandeza. Encierra alusiones a sucesos que hoy no podemos descifrar. La exageración es notoria en muchas ocasiones, por lo que ha de considerarse con cautela el valor do­cumental del libro. Como en tantos otros de su tiempo e intención, su realidad es altamente literaria, no estrictamente natural.

A. Zamora Vicente