La obra poética del escritor, poeta, orador y político catalán Jaume Bofill i Mates (1878- 1933), conocido literariamente bajo el pseudónimo de Guerau de Liost, comprende los siguientes libros: La montanya d’ametistes [La montaña de amatistas]> aparecido en primera versión en 1908, con prólogo de Eugeni d’Ors; la segunda fue publicada póstumamente en 1933, con prólogo de Josep Camer; Somnis [Sueños], 1913; La ciutat d’ivori [La ciudad de marfil], 1918; Selvatana amor [Selvatana amor], 1920; Ofrena rural [Ofrenda rural], 1926; Sätires [Sátiras], 1929.
La edición de la Obra Poética Completa [Obra Poética Completa], publicada en Barcelona en 1948, incluye además Primer es poesies [Primeras poesías], Darreres poesies [últimas poesías] y Poesies inédites [Poesías inéditas], además de unas prosas literarias. Bofill i Mates crea en su poesía el mito del «Cavaller Guerau» (el «Caballero Guerau») por una parte y, por otra, el mito geográfico, el del monte Montseny, al que llamará poéticamente «montaña de amatistas», y de uno de cuyos topónimos, Liost, tomó el gentilicio de su pseudónimo. Hijo de una familia de terratenientes montañeses, nadie como él supo vincularse al sentido de la tierra y la tradiión catalanas. Las atávicas aficiones de su linaje a la botánica y a la cinegética aparecen en su poesía y de ellas se sirve en sus comparaciones.
Para comprender exactamente el valor y el sentido de la poesía de Guerau de Liost hay que recordar su amistad con el poeta Josep Carner (v. Poesías). D’Ors, Carner y Bofill i Mates constituyen el tríptico fundamental del modernismo catalán. La amistad con Carner no sólo se desarrolló en el plano particular o en el literario externo, sino que llegó a ser tema de sus poesías. Carner, en un soneto, le decía: «Sense la teva dolga companyia/fóra enutjosa la immortalitat» [«Sin tu dulce compañía/sería enojosa la inmortalidad»]. Y Guerau, en su composición «La font de l’oreneta» pedía: «damunt la seva casolana soca/un dístic em plauria del meu Josep Carner» [«en su hogareño tronco/un dístico quisiera de mi Josep Carner»].
El año 1936, en un homenaje póstumo que se le tributó, fue colocada en una fuente una estela con el dístico de Carner: «Filia del cel, jo sóc la font de l’oreneta;/em descobrí l’ocell i em corona el poeta». Aunque en las Primeres poesies podemos advertir algunas de las características de lo que será el estilo de los libros posteriores, y algunas de ellas, como «A Carlota Maria», sean realmente antológicas, la obra del poeta empieza auténticamente con la primera versión de La mmitanya d’ametistes. La significación de este libro en la historia de la poesía catalana la explicó d’Ors en el prólogo, que constituye además un manifiesto del Novecentismo. La poesía de Guerau, para d’Ors, es la reacción completa contra el romanticismo y el sentido de naturaleza de Maragall.
D’Ors, que posteriormente, en La Bien Plantada (v.), se refería en forma tan despectiva al romanticismo, ataca la teoría maragalliana de la «palabra viva» (v. Elogio de la palabra). En el rigor lingüístico y métrico de la poesía de Guerau de Liost, en su alquimia verbal, cree d’Ors que está la verdadera y auténtica expresión. Bofill i Mates, por su parte, se adherió voluntariamente al movimiento novecentista de d’Ors. Así lo manifiesta en el soneto final de la segunda versión del libro: «En tes virtuts copsí collites noucentistes». Los críticos difieren en la opinión sobre si es mejor la primera o segunda versión de este libro que Carner, en el prólogo de la última, lo definió como una «Divina Comedia vegetal o rupestre».
En la primera se acusa una manifiesta influencia del Novecentismo, mientras que en la segunda hay una influencia de Carner. El título del libro viene justificado por una antigua tradición, según la cual del Montseny extraían los romanos las más ricas amatistas. Con Somnis aparece otra característica esencial de nuestro autor: la ironía. A lo largo de los Somnis el poeta nos ofrece un continuado «alter ego» de su persona, de épocas pasadas o futuras de su vida. Si el tema ciudadano — concretamente Barcelona — es el tema de La ciutat d’ivori, el mito de la montaña aparece en toda su plenitud de contenido simbólico y alegórico en Ofrena rural y Selvatana amor, y se interfiere en estos libros con el tema del amor. La primera composición de Ofrena rural — que lleva el mismo título — es la suprema expresión y a la vez un compendio de su ideología y de su actitud.
Sátires, como se desprende de su título, continúa, en cambio, la actitud irónica de Somnis, pero llevada hasta extremos de burla y de total desenfado, donde el poeta no se perdona ni a sí mismo. Darreres poesies y Poesies inédites insisten por el camino lírico y alegórico, y algunas de ellas, como «Elegía», «Quan el teu cor sigui branca de mirra», «La muntanya deis morts», etc., superan toda la producción del poeta.
A. Comas

