Poesías, Andreas Gryphius

Lo mismo que los dramas y comedias de Andreas Gryphius (1616-1664), también sus poesías son un rayo de luz en la desolación en que se encontraba la cultura alemana durante la guerra de los Treinta Años.

Los tiempos horrendos en que la suerte hizo nacer a este singular poeta y erudito (conocía once idiomas) no permitían visiones optimistas de la vida, y sólo en relación con ellos se comprende la negación de todo bien terreno y la completa melancolía de todas sus poe­sías, impregnadas de un profundo sentido de lo divino. Son sonetos, odas (así llama­das por Martin Opitz) y epigramas. Des­pués de una primera recopilación de poesías titulada El parnaso renovado [Er­neuter Pamassus, 1635], Gryphius publicó, en Leiden, dos libros de sonetos Sonn und Frey tags Sonmete (1639).

Antes de su muerte el autor hizo una recopilación de todas sus obras: Andreae Cryphii Freuden-und TrauerSpiele auch Oden und Sonnete (Breslau, 1663) y en 1698 su hijo Christian publicó, en dos volúmenes, junto con las tragedias y comedias, toda su poesía. Tam­bién como lírico Gryphius es muy superior a su compatriota Opitz, dictador de la poesía de su época, en cuanto no sólo domina magistralmente la forma, sino que expresa en su poesía sentimientos originales. La mayor parte podría llevar el título de la obra que se ha hecho célebre como himno litúrgico: «Vanitas! Vanitatum vanitas!», donde se afirma la caducidad de todo es­plendor en la tierra y se exhorta a los hom­bres a refugiarse en Dios, único bien du­radero, que perdura en la vida futura.

Este profundo sentimiento religioso ante los horrores de la guerra y de los tiempos caracteriza muchas poesías, como «Adiós» f «Abschied» ], «Caducidad» [ «Vergänglich­keit»], «La muerte» [«Der Tod»], «Anhelo de las cimas eternas» [«Verlangen nach den ewigen Hügeln»] y otros sonetos, entre los cuales los más hermosos son: «Al mundo» [«An die Welt»] y «Todo es vano» [«Est ist alles eitel»]. De carácter grave y reflexivo, Gryphius describe los horrores de su época con impresionante vigor, y llama a cada vicio por su nombre, sin preocuparse, con su ética inexorable, de que pueda ofender a príncipes u otros personajes poderosos en la guerra. El soneto «Lágrimas de la patria» [«Tränen des Vaterlandes»], del año 1636, presenta precisamente, con imá­genes de sombría crudeza, que recuerdan ciertas visiones del Infierno dantesco, las llagas y las tristes consecuencias morales de la guerra, siendo la peor entre todas el endurecimiento del alma.

La lúgubre poesía «Pensamientos de cementerio» [ «Kirchhof gedanken»] expresa el íntimo sufrimiento del poeta en su época. Las especiales dotes de Gryphius como escritor de dramas se re­velan especialmente en la poesía de mayor aliento «Sobre la caída de la ciudad de Freystadt» [«Ueber den Untergang der Stadt Freystadt»], donde está descrita la ciudad sueva entre los horrores de la guerra y de la peste y, al fin, presa de las llamas. Es conmovedor el soneto «Fin de año 1648» [«Schluss des 1648 sten Jahres»], donde el poeta invoca de Dios el don de la paz y de algunos años de existencia más humana. También los epitafios por sus padres y ami­gos son ricos en sentimiento y melancólica resignación.

Es de singular belleza el soneto «Lágrimas durante una grave enfermedad» [«Tränen in schwerer Krankheit»], donde el poeta observa sobre su propio cuerpo la caducidad humana; y lleno de dramática animación es el otro soneto «Recuerdo de una peligrosa borrasca en el mar» [«Anden­ken eines , auf der See ausgestandenen gefährlichen Sturmes»], donde describe la tormenta por la que fue sorprendido ante Rügen durante un viaje a Amsterdam en 1639. Gryphius no se libró por completo de las fórmulas barrocas ni de los empalagos que caracterizan la decadente literatura de su época y que están en abierto contraste con su índole grave de poeta; pero se trata de pequeñeces en comparación con las nobles dotes que lo elevan tan por encima del nivel literario de su siglo.

C. Baseggio-E. Rosenfeld