La producción poética de San Gregorio Nacianceno, llamado «el Teólogo» (siglo IV), autor de Discursos (v.) y de Epístolas (v.) muy célebres, comprende más de dieciséis mil versos, compuestos en su mayor parte en los últimos años de su vida, después de haber renunciado a su dignidad de obispo de Constantinopla, para entregarse a una retirada vida de meditación.
Para comodidad de estudio, más que por existir entre ellos una clara diferencia, los Poemas de San Gregorio suelen estar divididos en dos grupos: teológicos e históricos. El primero de ellos comprende las composiciones de contenido dogmático y moral, poéticamente mucho menos interesantes que las otras; según expresa declaración del autor, su finalidad es esencialmente didáctica, y sólo de vez en cuando logra vencer, con la vivacidad de las imágenes, la monotonía del argumento. Mucho más interesantes son los poemas llamados «históricos»: en ellos, aun a través de los refinamientos externos de la téenica retórica, a los que San Gregorio no renuncia, ni siquiera en poesía, se percibe una inspiración viva y sincera, casi desconocida en la poesía del siglo IV. Desde este punto de vista son particularmente notables las poesías autobiográficas, importantes también históricamente: «Sobre la propia vida» (mil novecientos cuarenta y nueve yámbicos), «Sobre sus propios acontecimientos» (seiscientos hexámetros) y el «Lamento sobre los males de su alma» (ciento setenta y cinco dísticos).
San Gregorio, como poeta, enriquece el sentido melancólico de la vanidad de las cosas humanas, cualidad que comparte con muchos poetas elegiacos paganos, pero con la profundidad de la meditación religiosa y filosófica. Bellas descripciones de la naturaleza completan de vez en cuando la expresión lírica de los sentimientos. Otros poemas son de temas diversos: escritos de ocasión (una súplica a Juliano para aue modere los tributos, una poesía de felicitaciones y consejos a Olimpia con motivo de su bodas, una exhortación a un pagano para que se convierta al Cristianismo) o epigramas de contenido ético, como las «sentencias tetrásicas», muy leídas en la antigüedad y así llamadas porque los trímetros yámbicos de que se componen están reunidos en grupos de cuatro versos, cada uno de los cuales contiene una sentencia y una regla de vida.
Los metros usados son numerosísimos: lo que más abunda son hexámetros, dísticos, yambos, anacreónticas en las combinaciones tradicionales o, menos frecuentemente, en combinaciones raras; dos poesías (I, 1, 32 y I, 2, 3) siguen las nuevas reglas de la poesía acentual. También la lengua se adapta a la diversidad de géneros, lo que demuestra la vasta erudición del autor, quien, sin embargo, no logra dar con frecuencia unidad a los elementos procedentes de las más variadas fuentes: de Homero alos poetas alejandrinos y a los de la época romana. Los Poemas de San Gregorio fueron conocidísimos en la Edad Media: en el siglo XIII los comentó Cosme de Jerusalén, y Nicetas David en el siglo IX. Existe una traducción siríaca de las poesías en metro yámbico.
C. Schick

