La serie poética en latín de Levio Melisso (primera mitad del siglo I a. de C.) en la que se reúnen los fragmentos de este poeta, fue confundida, a veces, con los Polimetros [Polymetry], y en otras ocasiones identificada con las Erotopegnia (v.).
Pero es probable que, de existir confusionismo, no pueda ser imputado al autor, sino a los editores sucesivos, asombrados o admirados ante la excesiva polimetría de los versos, en los que aparecen alternando con personalidades que vivieron en aquel tiempo otras figuras de héroes mitológicos: junto al gran Varrón, docto rebuscador de las antigüedades romanas, que aparecía descrito jocosamente en el momento de rumiar su doctrina, haciendo un prodigioso esfuerzo de memoria, vemos a un Héctor completamente afectado, pulido y galante, cuando se dirige a su predilecta Andrómaca, quien para coronar la frente del héroe ha trenzado extrañas guirnaldas: el trabajo de la mujer ha sido un amable juego de sus diestras y delicadas manos, pero ella lo ha realizado con un espíritu ansioso por la suerte del esposo.
También vemos a Laodamia, esposa feliz al principio de su matrimonio, celebrado entre las grandes risas y las bromas lúbricas del banquete nupcial, y más tarde ignorante de que su Protesilao ha sido el primero en morir, entre los griegos que llegaron a Troya, sintiendo el temor de que lo haya podido fascinar cualquier mujer troyana, pomposamente revestida con su tocado asiático, sardo o lidio. Vemos a Circe que, al atardecer, toma de la mano a su amado Ulises y, llevándole aparte, le instruye sobre el modo de evitar a las sirenas, para que pueda alcanzar su pedregosa Itaca. El tono burlesco y graciosamente satírico vuelve a manifestarse en las alusiones a la vida contemporánea; ¿han sido votadas las leyes Licinias, para limitar el consumo de carne? Pues la pura luz diurna traerá el regocijo a los cabritillos, que dejarán de ser víctimas de los banquetes luculianbs. ¿Pretende una hechicera embrujar de amor a su víctima? Bastará con que desaparezcan todos los objetos mágicos, gemas negras contra el mal de ojo, lagartos de cola temblorosa, filtros amorosos extraídos de caballos en celo.
Una encendida fantasía, un estilo gracioso y un vivo deseo de conquistar y asombrar al lector caracterizan los versos de Levio, extraños y desacostumbrados en aquellos tiempos dominados por graves y severos estudios poéticos.
F. Della Corte

