Poemas, los Apolinares de Laodicea

La tradición eclesiástica del siglo IV conoce dos personajes de este nombre, pa­dre e hijo. Los historiadores del siglo V, Sócrates y Sozomenos, atribuyen a ambos composiciones poéticas de temas bíblicos y del Nuevo Testamento, con las que los dos retóricos cristianos se habrían esforzado en prevenir o neutralizar los efectos del de­creto con que Juliano el Apóstata creyó poder excluir la cultura cristiana de la uti­lización y asimilación de la cultura literaria clásica.

Tales esfuerzos, sin embargo, no debieron surtir notables efectos, pues ya en tiempo de Sócrates el recuerdo de estas composiciones había palidecido tanto que obligaba al historiador a decir que se tra­taba de cosas inútiles, como si nunca hu­bieran sido escritas. Al igual que lo que hiciera Arrio en sus tiempos, Apolinar el joven habría querido sobre todo encomen­dar a los cantos populares la divulgación de sus ideas cristológicas, inclinadas hacia el monofisismo. En la tradición manuscrita se conserva, como obra de Apolinar el jo­ven, una reelaboración poética de los ciento cincuenta salmos, en hexámetros, con el título de Metáfrasis sobre el Salterio. Edi­tada ya en París por Tumebio en 1552, esta Metáfrasis figura en la Patrología griega de Migne, en el volumen XXXIII. Según los estudios de Ludwich, la composición fue sometida a una amplia labor de inter­polación y falsificación, por obra de Jakob Diassorinus, muerto en 1563.

E. Buonaiuti