[Origini dell’ architettura lombarda e delle sue principan derivazioni nei paesi d’oltre Alpe]. Obra de Gian Teresio Rivoira (1849-1919), publicada en 1908.
Sostiene el autor que la arquitectura prelombarda tuvo su cuna en Lombardía gracias a los maestros comacinos que florecieron bajo los reyes longobardos, después del agotamiento de la escuela de Rávena.
Buscándolos no solamente en Italia sino también en el extranjero (en especial bajo Carlomagno), aquéllos llevaron más allá de los Alpes modos constructivos y repertorios decorativos que ya en el primer cuarto del siglo XI afirmaron, por elaboración de elementos romanos, el nuevo arte lombardo, cuya creación característica es la basílica de bóveda.
Si en las artes figurativas de puro estilo bizantino se puede admitir la intervención directa de los maestros griegos, en las obras edilicias destinadas a ejercer su influencia sobre los orígenes de la arquitectura lombarda se debe pensar en artífices nacionales, en gran parte de Rávena. Rivoira sostiene que muchos motivos introducidos por la escuela de Rávena, derivan, más que de fuentes asiáticas, de la arquitectura romana.
El mismo San Vital de Rávena, aunque presentando algunas afinidades generales con los edificios bizantinos típicos, se mantiene fiel a la práctica constructiva romana, o de derivación romana. También Santa Sofía de Constantinopla elaboraría experiencias puestas en práctica en las termas y en la «Basílica Nova», y el autor de Santos Sergio y Baco, también en Constantinopla, se inspiró ampliamente en el ninfeo liciniano.
Por tanto, la construcción romana de creación latina se combinó, junto con la de Rávena, con la arquitectura bizantina de bóveda. En cuanto a la arquitectura prelombarda, o longobarda, el autor dice que a San Salvador de Brescia se le ha dado una importancia que no tiene, descuidando en cambio la basílica de San Pedro en Toscanella y la iglesia de Arliano.
Este arte de transición, bajo la influencia ejercida sobre los maestros comacinos por la arquitectura romana, romano-ravenesa y bizantino-ravenesa, se encaminó, mediante el estudio de la construcción de bóvedas y del arte de equilibrar sus cargas, hacia el estilo lombardo, que se perfeccionó en Lombardía y se extendió más tarde por Europa.
San Ambrosio de Milán es una combinación de San Flaviano de Montefiascone y la iglesia de Rivolta. d’Adda. Rivoira rechaza el término «románico» aplicado a la arquitectura, puesto que también la arquitectura bizantina es de filiación romana. El término «lombardo» es, en opinión del autor, más apropiado, puesto que su centro de formación fue Lombardía.
De aquí se derivaron las escuelas arquitectónicas extranjeras: francesas, re- nanas, anglosajonas, que Rivoira presenta a través de una gran riqueza de documentación, y cuya paternidad busca a menudo en la obra de grandes figuras monásticas, como Guillermo de Volpiano y Lanfraneo, o de maestros lombardos.
En conjunto, la obra de Rivoira, aun cuando superada en algunos aspectos, es una importante contribución a los estudios, rica de doctrina y de apasionada capacidad de intuición.
C. Baroni

