[Odi e Inni]. Es el libro de Giovanni Pascoli (1855- 1912) más representativo de su poesía histórica y civil, según una aspiración, que databa de años, de dar a Italia una lírica pindárica o coral propia, y que tiene sus lejanos precedentes en algunas composiciones juveniles.
Se publicó en 1906, y en 1913 con notables adiciones. Pero hay en ella poesías de otro contenido, ligadas a las heroicas más que por el sentimiento general de la omnipresencia del dolor y de la muerte o por una ley superior inmanente a la vida que exige el renunciamiento al odio, al egoísmo, por una razón formal de métrica: los metros tradicionales son sustituidos por los antiguos, es decir, los usados por Horacio en las Odas (v.), por Pindaro en los Himnos (v.); de aquí surgen las composiciones estróficas y la adaptación del verso a las reglas de la cantidad. Ni siquiera se encuentra una diferenciación real de tono entre la poesía histórica de las Odas y la de los Himnos.
Junto, pues, a composiciones simbolistas sobre plantas, flores, pájaros, encontramos otras en el tono de los Pequeños poemas [Poemetti] (v.): «En la prisión de Ginebra» [«Nel carcere di Ginevra»], extraordinariamente importante, porque en el monólogo del anarquista Luccheni, mientras medita su delito — el regicidio de la emperatriz Isabel—, se refleja la crisis psicológica de Pascoli después de su encarcelamiento; «El cometa de Halley» [«La cometa di Halley»] y «El negro de Saint-Pierre» [«II negro di Saint-Pierre»], de inspiración cósmica; y en el tono de los Poemas convivales (v.) : «El deber» [«Il dovere»], que insiste en un tema del «Escudo de Aquiles» [«Cetra d’Achille»] (uno de los caballos de Aquiles predice al héroe su próxima muerte y a pesar de eso él la afronta) y «El retomo» [«Il ritorno»], verdadero precedente del «último viaje» [«Ultimo viaggio»], en donde el mito del retorno a Itaca está en cierto modo modernizado: Ulises, viejo, no reconoce su patria y lamenta la juventud perdida.
El tono del libro y de la poesía histórica es debido principalmente a la primera oda, «La piqueta» [«La piccozza»]; en ella el poeta, después de haber ascendido totalmente solo a la cúspide del monte, donde es bello permanecer, desde allí indica a los hombres los caminos del renunciamiento y de la gloria. El libro está por esto dedicado a los jóvenes, puros de odio y de egoísmos, en sus sueños de ideal, más allá de la vida.
El poeta se convierte así en vengador y vate de la Italia del mañana bajo el signo de sus héroes. Y por esto su poesía no es acción, es contemplación; mira la historia desde una suprema «cumbre de la verdad», y puesto que esto no se concreta en una doctrina filosófica precisa, la poesía pierde con ello su vigor, se desmenuza en detalles y se desvanece también en la abstracción del símbolo, se hace mitología, sermón: véase la oda garibaldina «A Manlio», que se evapora en una idea de justicia universal.
Resulta mejor como poeta en la inspiración social, como en «A los héroes del Simplón» [«Agli eroi del Sempione»], realista e histórica en su admirada y doliente celebración de las «heroicas turbas» de obreros italianos en el extranjero» o en su inspiración mística, en el sentido de «La piccozza», así como en «Chavez», «El duque de los Abruzzi» y especialmente «Andrée», el aviador que voló sobre el Polo.
Prevalece, en cambio, el pintoresquismo en el grupo de odas africanas: «La caída de la hoja» [«La sfoglia- tura»], «A Ciapin», «Banquete de sombras» [«Convito d’ombre»] y el conceptismo simbolista en las aproximaciones osadas y antihistóricas del «Himno secular a Mazzini» [«Inno secolare a Mazzini»], visto como una encarnación del genio de su raza; «Al madroño» [«Al corbezzolo»], el árbol itálico tomado ya como símbolo por Pallante, adornado con sus ramas, como con una bandera italiana, pero con una inspiración que aquí se hace más cálida en su retorno a la poesía de Virgilio y de la naturaleza.
C. Gundolf
Lo mejor del arte de Pascoli reside en su reducción a fragmentos, en su descomposición en elementos constitutivos. (B. Croce)
No es posible acabar de descubrir las ocultas relaciones de rimas y de asonancias, las desarticulaciones y enlaces de ritmos, las simetrías de estrofas y de versos, el juego de las aliteraciones, las progresiones que van desde el tono discursivo al temple lírico y retórico. (A. Baldini)

