Marzo de 1821, Alessandro Manzoni

[Marzo 1821]. Oda pa­triótica de Alessandro Manzoni (1785-1873), escrita en 1821 y publicada en 1848, con oca­sión de las cinco jornadas de Milán. Está de­dicada a Teodoro Koerner, el poeta soldado de la Independencia germánica. La ocasión de la composición de la oda fueron las vo­ces que corrían acerca de la decisión de los patriotas piamonteses de sublevarse y acu­dir en defensa de los lombardos; es más, el poeta da el hecho como ya sucedido, pre­sentando a las tropas liberadoras, que des­pués de haber pasado el Ticino, «certe in cuor dell’antica virtù», pronuncian el sa­grado juramento de liberar Italia o de mo­rir.

Puesto que, prosigue el poeta, así como no es posible distinguir en la corriente del Po las ondas de sus afluentes, tampoco es posible hacer retroceder de nuevo un pue­blo animado de la voluntad de resurgir, a los antiguos dolores, contra la corriente del movimiento progresivo de la historia. Este pueblo es el italiano, «uno en armas; en lengua, en altar, en memorias, en sangre y en corazón». Hoy Italia vuelve a su pro­pia herencia y ha llegado la hora para los extranjeros de levantar sus tiendas: el sue­lo vacila bajo sus pies, y su estandarte está manchado de oprobio por un juramento al que se ha hecho traición (alusión a la propaganda austríaca de 1814). El movi­miento general e irresistible de la fuerza se concilia y tiene su alta sanción en la pa­labra cristiana; jamás, en efecto, el «padre de todas las gentes» ha dicho al Germano: «Abre las garras, la Italia te doy». Hoy Ita­lia, por la cual late el corazón de los pue­blos civiles y que esperaba débil y ansiosa la aparición en los Alpes de un estandarte liberador, resurge consciente de su propia fuerza y de sus propios destinos; su destino está confiado a la espada de sus hijos que han corrido a luchar. Éstas son las jornadas sublimes del «Risorgimento» italiano; el sa­crificio es un honor y un noble privilegio; el castigo para los ineptos y los cobardes será la amarga y tormentosa nostalgia de quien, narrándolas un día a sus hijos, dirá suspirando: «Yo no estaba».

Esta oda es la expresión más característica del sentimiento y de la idealidad patriótica manzonianos; el patriotismo sentimental propio de todos los poetas del Risorgimento, conciliado con los grandes principios de la doctrina cristiana, se serena en la meditación histórica, que es, a su vez, una fe en la historia, el ele­mento verdaderamente moderno y románti­co de la oda. Por esto hay en la obra no palabras descompuestas, ni necesariamente líricas, sino una serena tranquilidad, nutri­da de sentimiento y de pensamiento, que da, precisamente por ello, a la imagen y a la palabra, relieve y resonancia eficacísimos.

D. Mattalía

Para alimentar el odio y el entusiasmo que originaron las cinco jomadas, se necesitaba una cosa menos solemne, menos cris­tiana. (Carducci)