Revista literaria que nació como continuación de la «Vita nova», fundada en 1889 por Liego Garoglio y financiada por Angiolo Orvieto. El Marzocco («León de bronce», título escogido por D’Annunzio en lugar del «Lirio rojo» propuesto por Garoglio) inició su publicación en Florencia en 1896 bajo la dirección de Orvieto, reuniendo a su alrededor colaboradores como Pascoli, Angelo, Conti, Corradini, Sargano, Ojetti, Cecconi, etc. Nació como reacción contra el excesivo academicismo del Instituto de Estudios Superiores de Florencia, del cual salió la mayor parte de sus redactores.
Nietzschianos, empapados de cultura hedonista y heroica, se proponían conciliar su refinamiento espÍ7 ritual con las exigencias de un público medio y corriente, al que se había de educar e informar. Por esto sus juicios se muestran principalmente vinculados a una inteligente fórmula de divulgación, la cual no adquiere nunca orgánicamente la estructura ni los caracteres del razonamiento crítico y se limita a una valoración genérica, aunque muy límpida y señoril. Son de ello ejemplo muy claro la crítica artística y literaria de Ojetti, las divagaciones de Garoglio y las agudas, pero algo místicas, sistematizaciones críticas de Conti, cuya polémica acerca de Giorgione, contra A. Venturi, fundándose en sugestiones de Pater, provocó vivo interés alrededor del grupo del Marzocco. Pero a pesar de sus propósitos divulgadores, estos escritores quedaban demasiado apegados a su esteticismo mesiánico, educativo, hasta el punto de que con el avance de las experiencias críticas del crocianismo y la publicación de la Voce (v.) no supieron adoptar una firme posición, pero no descendieron a una polémica inútil y ambigua, y se mantuvieron alejados de un academicismo del tipo del que había originado el nacimiento de aquella revista.
Orvieto, que era el alma del Marzocco, supo, en efecto, procurarse un buen material creador, especialmente poético, y sobre todo contribuyó a dirimir numerosos excesos de escuela de sus redactores. Pero al intervenir en la dirección el hermano de Orvieto, Adolfo, el Marzocco se fue comercializando, hasta el punto de acoger escritos de ínfimo valor, y se extinguió en 1932, después de treinta y siete años de actividad febril, reducido a una revista que no tenía ya ninguna importancia en la vida literaria italiana.
G. Petrocchi

