Mar Agitado, Aleksej Feofilactovič Pisemskij

 [Vsbalmučenoe more]. Novela de Aleksej Feofilactovič Pisemskij (1820-1881), publicada en Moscú en 1863. Es, con Mil almas (v.), una de las grandes novelas realistas del escritor ruso, que des­cribe la vida de su país a mitades del si­glo XIX, es decir, en el momento en que los campesinos se liberan de la servidum­bre de la gleba.

Los protagonistas de la obra son Baklanov, espíritu débil y pa­sivo, y Sofía, mujer fatal e irresponsable, ambos víctimas de su educación y de la sociedad en que viven. Sofía, a los 18 años y a consecuencia de una decepción amorosa, consiente en casarse con un viejo rico, Leniov. Éste muere poco después de las bodas, y ella, que entretanto se ha enamo­rado de Baklanov, a los veintiséis años, traicionada y maltratada por él, se vende a un usurero. Poco después Baklanov se casa con una mujer enérgica y de buen sentido, y cuando Sofía, cansada y arrepen­tida de su pasado, quisiera reemprender con él una nueva vida, encuentra un hom­bre casado, frío, sin carácter. Sofía, disgustada y decepcionada, sigue su camino, mien­tras Baklanov continúa viviendo su inútil vida al lado de su mujer y de sus hijos, que aman más a su débil y casi infantil padre que a la madre, rígida y severa con los demás como consigo misma. En las nume­rosas figuras de la larga novela se presenta al lector una Rusia en que todas las muje­res son o pervertidas o hipócritas moji­gatas; los señores, amorales y vividores; los funcionarios, corrompidos, y los siervos, oprimidos y feroces como bestias persegui­das.

Los únicos idealistas son los estudian­tes que, por otra parte, ven desvanecerse todos sus ideales cuando, apenas salidos de la Universidad, entran en contacto con la realidad y también son devorados por la corrupción general. El prototipo de di­chos hombres sin nervio es Baklanov, que, «crecido en la ociosidad, estudió mediana­mente; recomendado, entró en el servicio que solventó honrada y torpemente, hizo un matrimonio de conveniencia, no supo administrar sus propios bienes, y se pre­ocupó siempre y sobre todo de la manera de pasar el tiempo de modo tranquilo y agradable». Por otra parte, a la hermosí­sima Sofía le han enseñado desde la in­fancia a apreciar por encima de todo al di­nero; desde la adolescencia ha aprendido que toda muchacha bonita ha de ser co­queta y tener a sus pies el mayor número posible de adoradores. Opuesta a Sofía en­contramos en la novela a la mujer de Baklanov, Efraksja, elegida como rígida ma­dre de familia, en que el autor ha querido ver el ideal de la mujer rusa, tomando por modelo a su propia mujer. Como escribe el autor en las últimas líneas de su libro, «si en estas páginas no entra la Rusia entera, es indudable que recogen cuidadosamente todo lo que en ella hay de podrido».

G. Kraisky