Maksim Crnojević, Laza Kostić

Tragedia en cinco actos del poeta y dramaturgo serbio Laza Kostić (1841-1910), inspirada en los cantos populares del Ciclo de Ivan Crnojević (v.). Fue escrita en 1863 y publicada en 1866. Ángela (Andjelja), hija del dux de Venecia, se ha enamorado de Maksim Crnojević, al oír contar sus hazañas. Entre tanto, Ivo Crnojević, padre del héroe, por motivos políticos, envía a Venecia un embajador para pedir la mano de Ángela para su hijo, prometiendo en cambio su ayuda contra los turcos. Pero Maksim no es el más apuesto de los pretendientes, como Ivo ha asegurado; ya estuvo en Venecia de in­cógnito y Ángela lo ha visto y, sin saber quién era, lo trató con desabrimiento. El joven está, pues, dolorido y avergonzado; e Ivo piensa substituirlo por el arrogante Miloš Obrembegović, hasta que la esposa llegue a Montenegro. Mas, en la boda, Mak­sim, que hace de padrino del falso esposo, comprueba que Ángela está verdaderamente enamorada de Milos; y, cuando Miloš le ruega que el matrimonio sea válido, él acepta.

Antes de partir de Venecia, Maksim manda llamar a un «guslar», un cantor, para que, en forma de alegoría, explique a todo el mundo lo sucedido; Miloš inter­preta de mala manera el canto, que habla de la hermandad de sangre entre él y Mak­sim, se ofende y decide cumplir con su palabra. Regresa, pues, a Montenegro con la esposa intacta. Sin embargo, se niega a entregarla a Ivo, que se la pide, queriendo, según lo pactado, entregarla personalmente a Maksim. Mientras, entre Ivo y Miloš se enciende una disputa, entra Maksim que, desconociendo los motivos de la resistencia de Miloš, se le arroja encima y le hiere mortalmente. Al descubrir la verdad, ven­cido por los remordimientos, se mata. En­tre las dos familias estalla una sangrienta guerra; Ángela regresa a Venecia, y la ma­dre de Maksim, Jevronima, enloquece. El drama es complicado y denso. Kostić, tra­ductor de Shakespeare, ha querido rodear su argumento de un clima de trágica y alta poesía, pero no siempre lo logra. Sin em­bargo, para la época del Romanticismo, la juvenil tragedia de Kostic es una brillante creación, y representa, con Isabel (v.), de Gjura Iaksic, lo mejor del teatro serbio de aquel tiempo.

L. Salvini