Poema heroico del portugués Francisco de Sâ de Meneses (m. 1664), publicado en Lisboa en 1634. Antes de Camóes la gloria de la empresa portuguesa había sido sentida en toda su grandeza, y, ya en 1491, Poliziano escribía a Juan II que las expediciones portuguesas eran dignas de Ulises y de Eneas, y decía estar presto a cantar sus glorias. Más tarde, Antonio Ferreira exhortó a hacer de las conquistas el asunto de un poema nacional. Los Lusíadas (v.) agotaron poéticamente la espléndida epopeya, y a sus sucesores sólo les quedó la posibilidad de celebrar los episodios particulares; es lo que hicieron Francisco Rodrigues Lobo con el Condestable (1609); Vasco Mousinho de Quevedo, con Affonso Africano (1611); Bernarda Ferreira de Lacerda, con Espanha libertada, etc.
A Sá de Meneses, uno de los últimos, le correspondieron las empresas del gran Alfonso de Albuquerque; asunto digno de ser celebrado, pues la conquista de Malaca (1511) dio a Portugal el dominio del Oriente, y las luchas del héroe contra árabes, etíopes, persas y otros pueblos llevaron la cruz de Cristo hasta los confines del mundo conocido. En el poema se advierten distintamente dos partes: la historicoexpositiva, que continúa la tradición de las crónicas, y la poética, que sigue, según el modelo de Los Lusíadas (v.), la tradición de los poemas caballerescos con la acostumbrada fioritura de episodios decorativos. Se advierte, empero, en Sá de Meneses al hombre de la Contrarreforma que evita la mezcla del elemento mitológico y cristiano, ganando en unidad moral lo que pierde en riqueza inventiva y en color. El poema queda, por lo tanto, en el plano de la historia, y las figuras, carentes de todo elemento personal que las caracterice, raramente se elevan al reino de la poesía. El estilo es incoloro y prosaico.
C. Capasso

