Célebre novela de Henry Beyle, conocido por Stendhal (1783-1842), compuesta entre 1832 y 1835 y publicada póstuma por primera vez, de un modo incompleto en 1894, a cargo de Jean de Mitty, y críticamente en 1927, a cargo de Henry Debraye. La primera parte, con el título El cazador verde [Le chasseur vert] fue incluida en los Relatos inéditos [Nouvélles inédites] de 1855. El nombre que el propio Stendhal le dio es el de Cazador verde, más comúnmente se le llama también El amaranto y el blanco [L’amaranthe et le blanc] por el subtítulo de la edición de 1894, o El rojo y el blanco [Le rouge et le blanc].
Lucien Leuwen es un joven, hijo de un rico banquero, que, por haber manifestado sentimientos revolucionarios, es expulsado de la Escuela Politécnica, a pesar de lo-cual su padre logra hacerlo nombrar subteniente en un regimiento de lanceros de guarnición en Nancy. Aquí la pintura de la vida de provincia, la atmósfera de los primeros años de la Monarquía de Julio logran una limpidez sorprendente. Lucien llega a la ciudad lleno de amor patrio y de civismo libertario: considera que el ejército es la verdadera salvaguarda de los intereses de la nación. En cambio se da cuenta de que por parte del gobierno se intenta hacer creer que el ejército no está hecho tanto para las empresas de guerra como para la represión de los movimientos políticos de ciudadanos demasiado ardientes: además, en el ambiente mezquino de provincia todo parece conspirar para que la situación de un corazón generoso parezca todavía más triste. Por esto Luciano deja a un lado la pasión de las armas y procura pasar el tiempo del mejor modo posible, en fútiles ocupaciones. La buena sociedad del lugar le acoge al principio amablemente por razón de la riqueza de su familia y por su resonante apellido flamenco. Como Julien Sorel (v.) de Rojo y negro (v.) Lucien Leuwen parece inclinarse a la hipocresía para salvar la íntima llama de su espíritu.
Pero no resistiría al aburrimiento y a la tristeza si no se enamorase de una mujer de sentimientos nobles y bellos, la señora de Chasteller, joven viuda de Nancy, fina criatura de un antiguo mundo feudal. Pero una rocambolesca ficción (le hacen creer, en una bien dispuesta y bastante pintoresca escena que la dama está encinta de otros amores) aleja a. Lucien de realizar sus sueños con un rapto o incluso con un matrimonio que diera paz a su ánimo fantástico y sentimental; y el joven se marcha del país, abatido por tantas calumnias y tanta falsedad. De regreso a París, su padre, con sus influencias, le hace nombrar para importantes cargos del ministerio del Interior: de este modo conoce en su intimidad el mundo de la política, los negocios y las elecciones. Pero el amor le impulsa a seguir buscando a su amada. En este punto la novela se interrumpe con la ruina financiera y política del padre. Lucien acepta el puesto de secretario de embajada en Roma.
Esta última parte nos hubiera dado probablemente las vivas impresiones romanas de Stendhal, entonces cónsul en Civitavecchia. Con todo, es interesante el conjunto de lo que nos queda, que viene a ser como un amplio fresco en que el elemento más importante está dado por la búsqueda de sensaciones y contrastes entre corazones nobles y una sociedad llena de falsedades y abusos. El gran valor documental de la obra muestra en Stendhal a un agudo investigador de la sociedad y del reinado de Luis Felipe; las numerosas alusiones a la juventud de Lucien son de naturaleza extremadamente autobiográficas y, alzados a una pura esfera de narración pintoresca y centelleante, alcanzan la poesía de las mejores obras narrativas de Bey le. [Trad. española de Ciro Bayo con el título Un oficial enamorado (Luciano Leuwen), Madrid, 1918].
C. Cordié

