[I Rusteghi]. Comedia en tres actos, en dialecto veneciano, de Carlo Goldoni (1707-1793), estrenada en 1760. Es generalmente considerada como la obra maestra de Goldoni, y en verdad contiene algunas de las escenas más hermosas del teatro cómico de todos los tiempos.
Se asocian en esta comedia dos motivos fundamentales del teatro goldoniano: el predominio central de un carácter que da lugar a la acción, y el movimiento coral. El viejo Lunardo promete su hija Lucietta a Filippetto, hijo de su amigo Mauricio; los esponsales, según la antigua costumbre, son concertados por los padres; los hijos no deben saberlo ni deben verse hasta el momento de la boda. Pero Margarita, esposa de Lunardo y madrastra de Lucietta, junto con Marina, cuñada de Mauricio, se dejan convencer por Felicidad, esposa de Canciano, amigo de los dos viejos y no menos austero que ellos, y consienten que los dos jóvenes celebren una entrevista; de este modo, Filippetto, con la ayuda del conde Ricardo, puede ser introducido, disfrazado, en casa de Lunardo, la misma noche en que éste, sin que su esposa lo sepa, ha invitado a sus amigos Mauricio, Canciano y Simón, «rústico» él también, para festejar el matrimonio.
Descubierto el encuentro de los dos prometidos, los severos viejos quieren deshacer el matrimonio, pero Felicidad, oponiéndoles su locuaz buen sentido femenino, consigue, dentro de lo posible, hacerlos entrar en razón y la boda se efectúa. Tenemos, pues, por una parte, el viejo mundo veneciano, aferrado a la tradición y temeroso de todo lo nuevo, representado por Lunardo, Canciano, Simón y Mauricio; por otra, el pequeño mundo femenino, sensato y chismoso, que conspira por su cuenta. Afuera, tan sólo indicado por la entrada de Filippetto disfrazado, se agita el carnaval veneciano, que los viejos quieren ignorar, como si presintiesen en él los últimos alegres destellos de su ciudad. Al llevar a las tablas a cuatro personajes dotados de las mismas características de rudeza gruñona y conservadora, Goldoni llega a superar espontáneamente la comedia de caracteres para tocar la comedia de costumbres.
No se encuentra, ya en estos cuatro viejos, la insistencia sobre los motivos propios de una figura original, del mismo modo que no se encuentra ya, en las habladurías de las mujeres el elegante juego coral de las cosas pequeñas y de las palabras insignificantes; hay aquí dos atmósferas intensas, una sobrecargada de todo el peso de una tradición ya extinguida pero solemnizada en formas rituales, evocada a veces con dramática impotencia; la otra inquieta, ingenua e inconscientemente rebelde, hecha de extravagancias y murmullos. Jamás como en los Rusteghi Goldoni consiguió plasmar el sentido poético y dramático de una intimidad familiar; los aposentos de la casa de Lunardo, donde se desarrolla la acción, están llenos de silencios, de acuerdos secretos, de remilgos femeninos apenas indicados, de cuchicheos que subrayan el inerte paso del tiempo. Luego todo se anima durante un momento, un «crescendo» inquieto atraviesa y agita las viejas estancias, las mujeres y los jóvenes recogen con feliz sorpresa «su jornada», como dice Lunardo. Un momento más y se restablecerá de nuevo la norma, ya aceptada de antemano con mansedumbre, por los dos cándidos novios.
U. Déttore
Mis compatriotas estaban acostumbrados desde hacía mucho tiempo a las farsas triviales y a los espectáculos gigantescos. Mi versificación no ha sido jamás de estilo sublime; pero he ahí precisamente lo que se necesitaba para hacer entrar poco a poco en razón a un público acostumbrado a las hipérboles, a las antítesis y al ridículo gigantesco y novelesco. (Goldoni)
Habéis rescatado vuestra patria de las manos de los arlequines. Quisiera titular vuestras comedias: Italia libertada de los godos… Os deseo, señor mío, una vida de las más largas y felices, ya que no podéis ser inmortal como vuestro nombre. (Voltaire)
Goldoni no conoce las artes ni las ciencias; sus fallos en cuanto a jurisprudencia y moral, medicina, anatomía, geometría e historia natural (puesto que habla de todo) superan todo lo imaginable. (Baretti)
La nueva literatura hace su primera aparición en la comedia de Goldoni, presentándose como una restauración de lo verdadero y natural en el arte. (De Sanctis)
Inferior a Moliere en observación moral, como intelecto menor que se desenvuelve dentro de un círculo de experiencias más simple, Goldoni reside entero en su jocosa visión de los hombres, de sus pequeñas pasiones, defectos y vicios, o mejor, defectillos y vicios insignificantes, o curiosas tendencias, de los cuales, empero, casi siempre luego se arrepienten y corrigen. Él era también un hombre bueno, de honradas intenciones, bondadoso, piadoso e indulgente; pero su aptitud era aquélla. (B. Croce)
* Simeone Antonio Sografi (1759-1818) se inspiró en los Rústicos para el Olivo y Pascual. La comedia goldoniana fue puesta en música por Vincenzo Moscuzza en 1875, por Adolfo Gallori en 1891, y finalmente en 1906, sobre un libreto de Giuseppe Pizzolato y con el título Los cuatro Rústicos [I quatro rusteghi], por Hermann Wolf-Ferrari (1876-1947).

