[Was ich erlebte]. Es la autobiografía en diez volúmenes de Enrik Steffens (1773-1845), naturalista, filósofo y novelista, noruego por nacimiento, danés por parte de su madre y por haber transcurrido en Dinamarca toda su juventud, alemán por parte de su padre y por elección. La comenzó el autor a los treinta años, terminándola poco tiempo antes de morir; fue publicada desde 1840 a 1844.
En 1908 Friedrich Gundelfinger (Gundolf) la seleccionó con el título Recuerdos biográficos del mundo romántico [Lebenserinnerungen aus dem Kreis der Romantik]; selección más interesante que el original, puesto que pone especialmente de relieve cuanto tiene un interés general para el conocimiento de la época y del mundo que las «memorias» reflejan, dejando algo apartado al protagonista, el mismo Steffens, que al titular su obra Lo que yo viví, consideraba su biografía como un conjunto orgánico subordinado a su espíritu especulativo. Tal empresa fracasó, ya que al autor le faltaba la necesaria potencia espiritual para dominar la realidad de toda una vida rica como la suya, transformándola en una obra de arte personal. Sin embargo, despojada de su exuberante aparato pseudofilosófico y aligerada su excesiva prolijidad, la obra conserva un algo de vital, puesto que revive en sus páginas todo el mundo romántico, cuyo verbo difundió Steffens en los países norteños, toda la vida cultural y política europea desde finales del siglo XVIII a la primera mitad, aproximadamente, del siglo XIX, con sus grandes acontecimientos históricos, las corrientes espirituales de las principales ciudades alemanas y danesas, en las que Steffens vivió, vinculado por conocimiento o amistad con todos los personajes más conspicuos del tiempo; vemos desarrollarse en ella el gran movimiento romántico, con sus problemas sentimentales y sociales (agitados por el «Sturm und Drang»), sus fanatismos literarios (Rousseau, Shakespeare, el joven Goethe) su culto a los genios (Napoleón).
En la ciencia, filosofía y religión se entrecruzan las corrientes del pensamiento (ilustración de Lessing, idealismo crítico de Kant, filosofía de ‘ naturaleza de Schelling, Yo absoluto de Fichte, fe absoluta de Jakobi, misticismo de Lavater, cristianismo puro de Schleiermacher). Polémicas famosas, escándalos literarios, círculos intelectuales ocupan los espíritus, mientras por el teatro de la historia pasan la Revolución Francesa, el astro napoleónico, la guerra de la independencia alemana, la revolución de julio; conflictos políticos y sociales, el despertar de esperanzas nacionales con la llegada al poder de Federico Guillermo IV de Prusia. Los poetas más representativos de la época son vistos en la intimidad de su vida particular y en sus actitudes más características: Goethe, Schiller, los Schlegel, Tieck, Novalis, Jean Paul, Achim von Arnim, Brentano, Górres. Junto a los poetas alemanes, los daneses: Baggesen, Oellenschláger. Y los filósofos: Schelling, Fichte, Schleiermacher, Jakobi; los sabios: Alexander von Humboldt, el frenólogo Gall; mujeres célebres por su elevada inteligencia, Raquel von Varnhagen, Bettina von Arnim, Carlota Steieglitz; grandes generales: Gneisenau, Blücher; hombres políticos como el barón von Stein; monarcas, desde el recuerdo todavía vivo de Federico el Grande a Cristián VIII de Dinamarca, a Jerónimo Bonaparte y Guillermo IV.
Maravillosa galería de retratos, o, mejor dicho, de personajes vivos, entre los cuales Steffens vaga familiarmente como Pedro por su casa: el músico Reichardt, en Giebichenstein, donde pasa todo el mundo oficial e intelectual de principios del siglo XIX. Este es el vivo interés y la fascinación de la autobiografía, escrita en un raro alemán mezclado con danés, por un hombre que, sin tener una propia individualidad creadora, fue un admirable suscitador y propagador de energías, romántico sin audacias, según el moderado temperamento danés, singularmente apto para recoger en su espíritu y reflejar en su obra las luces varias y múltiples del tiempo en que vivió; de manera que su autobiografía sigue siendo hoy una preciosa fuente de noticias sobre las condiciones históricas y espirituales de aquel mundo rico en pensamientos, hombres y obras.
C. Baseggio – E. Rosenfeld

