Lecciones Académicas, Evangelista Torricelli

Son doce lecciones o discursos que el célebre discípulo de Galileo, Evangelista Torricelli (1608-1647), pronunció en la Aca­demia de la Crusca y que fueron publicadas en Florencia en 1715. Alguna de ellas tie­ne tono y contenido puramente académico, como, por ejemplo, la IX, en la que se incluye un panegírico de las matemáticas, no sin eruditas referencias al mundo clá­sico. Otras lecciones, en cambio, tienen im­portancia notabilísima, y quedan como tra­tados fundamentales en la historia del pen­samiento científico. Tal es la bien conocida lección VII, en que Torricelli, partiendo de sus célebres descubrimientos sobre la pre­sión atmosférica, consigue dar una expli­cación definitiva del origen de los vientos. Antes del experimento de Torricelli, se creía que los vientos se originaban de emanacio­nes gaseosas terrestres («la térra lacrimosa diede vento…» escribe Dante); no de otro modo el aire es emitido del cuerpo de un animal durante la expiración.

Torricelli da en cambio la explicación exacta: es la dife­rencia de presión atmosférica la que ori­gina el paso del aire de los lugares de presión alta a los de baja presión; por lo tanto, es esa diferencia de presión la que produce los vientos; «Si toda la Toscana tuviese sobre sí, en lugar de aire, una masa igualmente alta de agua, ¿qué sucedería? Se contesta que aquella mole no podría contenerse, sino que se desbordaría en una rapidísima efusión, esparciéndose por todos los campos de los estados circunvecinos… He aquí pues la generación del viento por vía de condensación. Supóngase todo el hemisferio boreal quieto, y en estado de calma tranquila, sin un soplo de viento, sin un hálito de aura; venga luego una lluvia repentina u otro accidente cualquiera, el cual, sin alterar nada el resto del hemis­ferio aumente más de lo debido el frío sólo en alemania. Claro está que el aire en­friado de aquel vasto reino se condensará… y por lo tanto, más pesado que el circun­vecino, enviará en todas direcciones una efusión de viento…». También son notables, aunque no aceptables del todo, las tres pri­meras lecciones (sobre la fuerza de la per­cusión) las cuales son continuación de las publicadas en los Diálogos de las Ciencias Nuevas (v.) de Galileo y reflejan, proba­blemente, a lo menos en parte, los últimos pensamientos del Maestro. Aunque menos originales son también dignas de señalar las dos penúltimas lecciones (X y XI) dedi­cadas a la arquitectura militar.

U. Forti