[Leçons d’anatomie comparée]. Obra de Georges Léopold Cuvier (1769-1832), publicada entre el 1800 y el 1805, después de muchos años de trabajo, con la colaboración de Duméril. La intención de esta amplia obra es ilustrar las variaciones de los órganos, de los sistemas, de los aparatos y de sus funciones en los vertebrados y en los invertebrados. Consta de cuarenta lecciones, cada una de las cuales corresponde a la descripción de un órgano, de un sistema o de una función. Así, a una lección preliminar acerca de la economía animal, sigue la segunda: «De los órganos de movimiento en general», mientras la tercera se refiere a los huesos y los músculos del tronco, y así, sucesivamente.
En conjunto la obra tiene carácter descriptivo, de la morfología de los órganos (macroscópica) y de su significado funcional. Se parte de la definición de un órgano, de su distinción en las tres partes fundamentales, para pasar luego revista a sus variaciones en las diversas clases animales. Así, después de haber diferenciado en los órganos del movimiento una parte activa (los músculos), una parte pasiva (huesos y partes duras) y una parte auxiliar (ligamentos, etc.), se examinan los diversos huesos y músculos uno por uno, en las formas principales de la clasificación. Ésta, de acuerdo con las ideas del autor, se presenta en dos grupos fundamentales: los vertebrados y los invertebrados. Cuvier advierte perfectamente que los órganos de las diversas clases de los vertebrados son comparables entre sí, mientras los de los diversos tipos de los invertebrados no lo son. Dados los conocimientos de su tiempo, el espacio asignado a los primeros es mucho mayor que el asignado a los segundos, por lo que el tratado se impone especialmente como anatomía comparada de los vertebrados.
Entre los invertebrados son examinados sobre todo los articulados (insectos, etc.), los moluscos y los zoofitos (y entre ellos especialmente, los equinodermos). A pesar de las numerosas lagunas e inexactitudes ya reconocidas por los contemporáneos, la obra ha dejado profunda huella, y debemos reconocer que hasta la enseñanza actual de la Anatomía comparada conserva de ella alguna línea general. El rasgo saliente de esta obra — común a las otras de Cuvier — es la concepción esencialmente estática del mundo animal, sin ningún asomo de carácter evolucionista.
C. Barigozzi

