Periódico político de Jacques-René Hébert (1757-1794), que tanta parte tuvo en los movimientos extremistas de la Revolución francesa y que acabó guillotinado por Robespierre.
El nombre que da título al periódico, Padre Duchesne, es el de un personaje popular, especie de figura simbólica de los suburbios parisienses (Hébert mismo llevó tal sobrenombre), siempre refunfuñando contra los abusos del mundo. El publicista, que empezó, más que como revolucionario, como realista constitucional, evolucionó rápidamente después de la muerte de Luis XVI, y terminó haciéndose del «Club de los cordeleros», que presidía, y atacando violentamente al partido girondino. Sus furores demagógicos excitaban al populacho y hacían de Hébert el ídolo de las multitudes.
Tanto que, arrestado por ciertas sospechas sobre su conducta política, fué dejado en libertad por el inmenso favor de que gozaba. En consecuencia, tras la muerte de Marat, fué el revolucionario más encendido, verdadera expresión de los derechos reivindicados por el pueblo y los soldados, que eran los lectores de su «Padre Duchesne». Hébert lo atacaba todo violentamente, con una acre vena de moralista a su manera: el lujo, los funcionarios, los sacerdotes, los abogados. Su famosa frase era que los «sansculottes» debían obrar por su cuenta, y que Cristo fue el primer «sans-culotte», por sus afirmaciones de libertad.
Hébert vaticinaba una edad de unión y de fraternidad entre los verdaderos y puros revolucionarios, y en su fogosa oratoria, a menudo inconexa y no guiada por una idea política coherente, atacó violentamente a Danton y a Desmoulins. Por fin, acusado por el terrible Saint-Just, Robespierre lo hizo ajusticiar. La colección del periódico, interrumpida por la muerte de su redactor, se hizo casi imposible de encontrar, y todavía hoy es buscada por su interés histórico. Entre las variadas y desiguales obras del autor debe mencionarse aquí un Almanaque del Padre Duchesne [Almanach du Pére Duchesne], publicado en 1790, el año de la aparición del periódico.
C. Cordié

