[La güera di pret]. Largo fragmento en dialecto milanés de un poema burlesco en sextinas de Carlo Porta (1776-1821), que había de tener cuatro partes, y que quedó interrumpido por la muerte del poeta. La jocosa actitud que guía esta composición de una intensa sátira contra el mundo clerical, se difunde por el conjunto con la jocundidad de un género tradicional: el heroico cómico, al cual el dialecto añade la viveza de una burla claramente relacionada con el ambiente y la época del autor. Después de las invocaciones de pragmática a la guerra santa y al poema de los breviarios, de los platos, de las migajas y todos los suculentos manjares, Porta presenta una buena serie de curas golosos y sucios, y a pesar de todo, en conjunto, unos pobres diablos como tantos más.
La fiesta de San Lorenzo, en un lugar a cuatro pasos de la ciudad los ha reunido en alegre francachela en honor del santo «asado en las parrillas». Fray Mansueto se propone hacer carrera en el episcopado; don Tadeo piensa en lo seguro y sus negocios; otros, como don Beroaldo, don Giampaolo Maria y don Lucrecio se proponen tragar cuanto se les ponga por delante, mientras don Carbones, suspendido en sus sagradas funciones, anda de un lado a otro en busca de misas, funerales y bodas para ganar dinero. En cambio, don Fructuoso es un buen hombre caritativo y respetado del pueblo, verdadero mirlo blanco entre sus colegas. Después de esta especie de introducción orquestal, el poema se pone a narrar con detalle la atrevida y lastimosa suerte del pobre abate Ovina, un buenazo víctima de la envidia de sus colegas, y de su dilecta y fidelísima manceba. Y en esto se trunca la narración, en la cual Porta confirma una vez más sus cualidades de satírico mordaz y vivacísimo, excepcionalmente pintoresco, y de poeta de franca humanidad.
C. Cordié

