Novela de Julius Zeyer (1841-1901), uno de los principales representantes de la tendencia cosmopolita en la literatura checa de fines del siglo XIX. Zeyer fue más poeta que narrador; su nombre ha quedado sin embargo muy vinculado a esta novela, su obra maestra, notable por su carácter parcialmente autobiográfico y por el gran papel que tiene en ella el paisaje italiano, elegido como fondo de la historia de amor del protagonista. Fue compuesta, en parte, durante una estancia en Roma y publicada en 1888.
Jan Maria Plojhar, el protagonista, descendiente de una rica familia, hombre de carácter romántico y sensible, con fuerte nostalgia por sus tierras lejanas, llega a ser oficial de la Armada y en uno de sus viajes encuentra en Corfú a la señora Dragopulos de la que se enamora y que le arrastra a una vida disoluta, abandonándole luego por otro amante y dejándole desilusionado y asqueado. De regreso a su ciudad natal, Praga. Plojhar tiene un duelo con un oficial alemán que ha ofendido a su patria, y es herido gravemente. Convaleciente, abandona la vida militar y piensa en llegar a ser poeta, aunque sin éxito. Enfermo, parte para Italia y en Roma conoce a la condesa Caterina Soranesi, una noble arruinada de fuerte carácter y de alma generosa, hija de un italiano y de una bohemia. Entre los dos jóvenes nace lentamente el amor; Plojhar está enfermo y sabe que va apagándose poco a poco: Caterina lo ama por su mismo decaimiento y rechaza, por él, el amor de su primo Luigi. Ante ellos se extiende la magnífica campiña romana, donde Plojhar encuentra nuevamente a la Dragopulos que le expresa su desprecio, ofendiendo cruelmente a Caterina.
La novela se va haciendo cada vez más psicológica y analítica: la delicadeza de las relaciones de los dos jóvenes va aumentando, toma la forma de un continuo y recíproco perdón, de una continua preocupación por no ofenderse. Por fin Caterina se casa con Plojhar a punto de morir. La ceremonia es celebrada por don Clemente, un sacerdote tolerante y docto arqueólogo, amigo paternal de Caterina. Ésta se envenena y los dos enamorados mueren juntos. La novela, en su argumento, en sin duda de carácter romántico, pero no faltan páginas realistas, especialmente las que tratan de las relaciones del héroe con su patria, a la que ama profundamente y cuyos problemas le atormentan no menos que los suyos personales. Jan Maria Plojhar es indudablemente un decadente, aunque supera todo lo que en el decadentismo es amanerado y convencional por la sinceridad con que su naturaleza se afirma: es un hombre que ha nacido para la muerte y que es amado por esto. Y él se acepta a sí mismo sin falsedad, con una angustia interior que lo eleva cada vez más y que acaba por hacer brotar del decadente un espíritu renovado.
E. Lo Gato

