El protagonista, Pepe, un escritor principiante de 30 años transformado en un adolescente por un maestro de escuela modélico, el profesor Pimko, es llevado a un instituto donde sufre los tormentos de la adolescencia y al mismo tiempo las torturas de una educación anticuada, y es obligado a «adorar» a los vates y a estudiar la gramática clásica; finalmente asiste a unas peleas absurdas, seudoideológicas, de sus colegas, que acaban con un «duelo de muecas» de Polilla con Sifón y una riña caótica.
Enviado por Pimko a alquilar una habitación a la familia del ingeniero Juventón, conoce una casa «moderna» y con mucho esfuerzo —armando un gran escándalo desmitificador— se libera del hechizo de la «colegiala moderna» Zuta Juventona. Junto con Polilla, dominado por la idea de «fraternizar» con el pueblo, emprende un viaje al campo, donde los intentos de Polilla de «fraternizar» con un peón echan abajo la secular jerarquía de la casa de los nobles terratenientes Hurlecki y provoca una revolución fantástica, ante la cual el protagonista huye envuelto en una intriga amorosa absurda y desarmado por una hija infantil de los amos de la mansión.
La extraordinaria trama de F. permite a G. llevar a cabo con una deslumbrante y grotesca comicidad la crítica de la cultura y las costumbres en sus dos vertientes: la escolar, tradicional y noble, y la liberal y progresista. F. ilustra asimismo la teoría psicosociológica del escritor según la cual el comportamiento del individuo depende de la manera como lo ven los demás («facha») y de las formas (convencionalismos, esquemas) que se establecen y disgregan incesantemente en el curso del juego interhumano.
El hombre se siente siempre «inferior» a la forma social, por lo que corre el peligro de caer en la inmadurez («cuculización»), de la cual, por lo demás, extrae una energía anárquica y rebelde. G. expone sus opiniones en unos relatos alegóricos precedidos por sus correspondientes prefacios que interrumpen la continuidad de la narración.

