Fábulas en Tres Libros con Apéndices, Gotthold Ephraim Lessing

[Fabeln: Drey BücherNebst Abhandlungen]. Fábulas de Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781), publicadas en 1759. En el prefacio explica Lessing el origen de sus fábulas; como en un tiempo tomó por mo­delo a La Fontaine, al que más tarde aban­donó, considerándolo «fuera del camino rec­to», para seguir a Esopo, «maestro de esti­lo», que comprendió la esencia de la fábula, en tanto que el francés no comprendió de ella más que el «contenido». Remite luego al lector al Apéndice, donde en muchos interesantes capítulos define la fábula, y la clasifica en «simple», la nacida de un hecho inventado para afirmar una verdad general, y «compleja», la que parte de un hecho verdadero o verosímil; pero en la que el hecho singular, ya sea verdadero, ya in­ventado, ha de estar siempre representado como si fuese real. El empleo de animales parlantes en las fábulas proviene, según Lessing, de su tipicidad usual, libre de toda individualidad, y no de querer llevar la acción al campo de lo «maravilloso», según opinaba Breitinger.

En virtud de sus ca­racteres fijos, los animales son aptos para llevar de nuevo a la mente hasta las verdades generales. Distingue también las fá­bulas en «directas» e «indirectas», en «mo­rales» y «racionales», y las morales las cla­sifica en «míticas» e «hiperfísicas» según los personajes que intervengan, que no siempre son animales, sino que también pue­den ser hombres o personajes míticos, o bien mixtos, expresando así de diversas ma­neras el intento moral. Las fábulas de la primera inspiración francesa estaban en verso y fueron publicadas en 1747 con el título de Fábulas rimadas y cuentos [Gereimte Fabeln und Erzahlungen]; de éstas Lessing transformó seis en prosa, publicándolas en 1759. Estas fábulas en prosa son las más notables, algunas originales, otras tomadas de autores clásicos, todas brevísi­mas; en estilo conciso y bastante vigoroso pertenecen a todos los géneros mencionados, observando siempre el carácter establecido, y están, sobre todo, escritas en un alemán limpio, que es muy agradable de leer. Se puede decir que fijaron la fábula en la lite­ratura alemana.

G. F. Ajroldi