[Eugénie], Drama en cinco actos representado, con enorme éxito, en París en 1767. Eugenia, muchacha buena y pura, con la complicidad de Mme. Murer, su tía, se ha casado en secreto con el conde de Clarendon, corrompido libertino.
Su padre, el Barón Hartley, ignorando el hecho, desea en cambio que su hija se case con el capitán Cowerley. Eugenia, que está a punto de ser madre, y su tía, cuando intentan persuadir al Conde para que haga oficiales las bodas, se enteran de que el matrimonio sólo fue una farsa sacrílega. Así el viejo barón se entera al mismo tiempo del matrimonio secreto y de su nulidad. Mme. Murer, que se siente culpable, trata de impedir el matrimonio que el Conde parece ir a contraer con una rica heredera y de obligarle a cumplir su deber con Eugenia. Le hace acudir de noche y entre tanto coloca unos criados que se apoderan de él por sorpresa. El Conde llega acompañado de un joven desconocido a quien acaba de salvar la vida; éste, que es Carlos, el hermano de Eugenia, viendo a su salvador en peligro se dispone a defenderlo, pero reconociendo a su padre, a su hermana y a su tía, intuye la verdad y entonces desafía a Clarendon. Venciéndole en duelo, el Conde le perdona desdeñosamente la vida y se aleja.
Mientras Eugenia está en el colmo de la desesperación, inesperadamente Clarendon, presa del remordimiento, vuelve y se lanza a los pies de su víctima, invocando su perdón. El valor intrínseco del drama es mínimo, pues Beaumarchais no tenía la menor disposición para el género dramático; pero Eugenia tiene, sin embargo, notable importancia en la historia del drama, como ejemplo de aquel «drame larmoyant» que es una novedad en su siglo. En esta dirección Beaumarchais precedió incluso a Diderot, cuyo Hijo natural (v.), aunque ya conocido en volumen, sólo fue representado cuatro años más tarde. En Eugenia, Beaumarchais escenificó libremente el caso de una hermana suya, narrado por él en sus Memorias (v.), en las que Goethe se inspiró para Clavijo (v.).
G. Alloisio

