[Speculum regum). Obra de preceptística regia escrita hacia 1341-44, es decir, poco después de la victoria del Salado que convirtió a Alfonso XI en héroe de gesta; va dedicada al monarca de Castilla, presentado como príncipe ínclito e ilustre, defensor de la Iglesia y con pleno derecho al África. Es fundamentalmente un espejo de lo que no debe ser el rey: la rotura de la moneda (inflación efectiva por baja de la ley), la usura, la explotación de los trabajadores, los impuestos excesivos, el mando de los jóvenes y tantas otras cosas, son allí fulminadas como pecados en los que activa o pasivamente incurren los reyes.
Estudia la institución monárquica y señala la competencia del príncipe en la jurisdicción y en la legislación. Frente a la monarquía, ve la democracia, no tan dañosa como la tiranía; los elementos de contenido moral dominan esta concepción, mas no faltan referencias que valorizan las ventajas concretas que hacen preferibles unos y otros tipos políticos. Curialista muy. vigoroso, ve al rey sometido a la Iglesia, creadora del derecho a reinar por obra de la bendición y de la coronación de los monarcas. El poder real se ejerce sobre la materia legislativa y jurisdiccional, cuida de lo económico y vigila la paz. Señala ya la titulación de católicos como propia de los reyes españoles: lo son — dice — porque proceden de Sisebuto, Hermenegildo y Recaredo y de Fernando el Santo. Los sacerdotes constituyen parte dignísima y necesaria de la ciudad: el Papa y los obispos deben ser obedecidos y reverenciados.
Los consejeros ocupan un lugar importante; el rey debe recibir consejos, pero no de cualquiera y mucho menos de los jóvenes: «senes, sapientes et sobrios» deben ser los consiliarios del príncipe. Dos elementos tienen interés, además, en el Speculum: la admiración que siente su autor por Francia y el testimonio del poder taumatúrgico de los reyes de Castilla, en el caso, visto por el autor, de Sancho IV. El Speculum fue muy difundido. Influido por Juan de Salisbury y por la escuela francesa, influye a su vez. Se han señalado numerosos manuscritos. Solo fragmentariamente ha sido impreso por Scholz en su Unbekannte kirchenpolitischestreitschriften.

