[Natural Religión Delineated]. Obra publicada en 1722 en edición privada y en 1724 en edición pública. «Religión natural» significa para Wollaston contenido moral, obligación de cumplir ciertas acciones porque están ordenadas por Dios.
El autor, en la polémica entre intelectualismo y sentimentalismo ético, se coloca en el ala extrema del intelectualismo, siguiendo a Clarke (v. Demostración de la existencia y de los atributos de Dios), quien había sostenido que la acción moral no deriva de los sentimientos buenos, ni de estados de ánimo subjetivos (tesis que ya había sido y que continuará siendo aceptada por los principales pensadores ingleses de la época), sino de un acuerdo objetivo, real, entre el hombre y el mundo, de relaciones fijas que constituyen un orden universal independiente de las concesiones humanas. Wollaston afirma sin más la identidad entre conocimiento y acción, entre verdad y moralidad.
El proceso demostrativo es extremadamente simple y breve. La verdad consiste (aristotélicamente) en la conformidad entre lo que decimos y la realidad, entre las relaciones que establecemos en nuestro juicio y las que realmente existen entre las cosas. No se necesitan palabras para expresar un juicio: puede también expresarse hasta con un gesto, con una indicación, con un acto cualquiera; por eso, hasta nuestras propias acciones son expresiones de juicios. Si el juicio es verdadero (es decir, si corresponde a una relación real entre las cosas), la acción es buena; si el juicio es falso, la acción es mala. Por ejemplo: Fulano hace mal sustrayendo el portamonedas de Mengano, porque su acto equivale a afirmar, contra toda verdad, que el portamonedas de Mengano no es de Mengano. Así fijadas las bases de la doctrina, Wollaston identifica el placer con el puro conocimiento interior de una cosa agradable; las cosas son realmente, por su naturaleza, agradables o desagradables, y la felicidad consiste en una suma de placeres, superior a la suma de dolores.
Esta suma sólo puede obtenerse gracias a una exacta apreciación de la realidad, por lo que la felicidad se obtiene «practicando la verdad», esto es, realizando los actos dictados por la razón. El resto de la obra consiste en el catálogo de las verdades fundamentales relativas a Dios, a la humanidad, al estado, a la familia, al individuo; verdades que derivan de la propia naturaleza de Dios, de la sociedad, etc., deducidas con método matemático del concepto mismo de aquello a que se refieran. La enumeración de estas verdades, dada la teoría fundamental de Wollaston, equivale a una compleja exposición de los deberes del hombre para consigo mismo, para con la familia, para con la patria y para con Dios.
M. .M. Rossi

