[Erasmus Montanas]. Escrita en 1722, es una de las más agradables comedias del escritor noruego (pero que pertenece a la literatura danesa).
Forma parte del primer grupo de sus comedias, las escritas y representadas entre 1722 y 1723, en número de 15, de carácter moralizante, Erasmo Berg, hijo del campesino Jeppe, ha estudiado en Copenhague, y regresa lleno de sosiego al campo, atiborrado de latín (incluso ha latinizado su nombre) y de cultura académica, muy diestro en las disputas en que los universitarios de aquella época se encarnizaban estérilmente. Su antagonista es el sacristán Peer, ignorante y, a la vez, astuto y de gran sentido común.
Por otra parte, Erasmo escandaliza a todos con las teorías revolucionarias que ha traído de Copenhague; no hay nadie dispuesto, sobre todo, a creer que la tierra sea redonda. Su futuro suegro incluso llega a negarle —a menos que el muchacho no admita que la tierra es «plana y larga» — la mano de su novia. La única vez que le creen es cuando explica —y aquí aparece de nuevo la ignorancia del campesino — que la luna a veces no aparece entera, porque algunos pedazos han servido para hacer con ellos estrellas. En fin, capciosamente, tras un razonamiento ad absurdum con un bravo oficial, Erasmo se alista como soldado, y perdería la novia, la filosofía y la libertad si, desesperado, no renegase de sus estudios y de su filosofía. Se descubre entonces que el alistamiento ha sido una broma, y Erasmo, arrepentido, puede casarse con su Lisbeth. La vivacidad humorística y el vigor de la caracterización psicológica, hacen que ésta, como las demás comedias de Holberg, sea todavía hoy leída y representada.
G. Puccini

