[The Present State of Music in France and Italy]. Obra del musicólogo inglés donde el autor describe un viaje suyo a través de Francia e Italia, emprendido — como dice el subtítulo — «a fin de recoger material para una historia general de la música».
Fue publicada en Londres en 1771, un año después de su viaje a través de Lille, París, Lión, Ginebra, Turín, Milán, Brescia, Verona, Vicenza, Padua, Ve- necia, Bolonia, Florencia, Roma y Nápoles. De tales ciudades Burney describe la vida y las instituciones musicales observadas en cada una de sus particularidades, desde las canciones callejeras hasta la música de los teatros y las iglesias, desde las bibliotecas hasta los varios centros de educación musical privada y pública, ofreciéndonos frecuentes ocasiones de confrontarla con la vida musical inglesa; y da amplios informes sobre las personalidades que él conoció, como, por ejemplo, Mozart, el padre Martini, el padre Vallotti, Diderot, Rousseau, y varios cantantes y ejecutantes.
La obra ofrece una visión panorámica de la actividad musical italiana y francesa en los últimos decenios del siglo XVIII; y, aunque reúne sin distinción noticias de todo género, escogidas más al azar que por observación meditada, tiene no obstante un notable interés documental e histórico. Los juicios críticos, si no profundos, son a menudo sensatos, como cuando Burney juzga a Jommelli el mayor compositor de óperas italiano del tiempo o cuando se entusiasma con las ejecuciones de canto llano dadas en la Sixtina.
Particularmente expresivo es el cuadro de la vida musical nocturna de Venecia, en los canales surcados de góndolas, donde, dice Burney, no se oye cantar a menos de dos voces, lo que le sugiere notables consideraciones sobre el carácter y la función de la disonancia. También le interesa la vitalidad cantora de Nápoles, tanto la de la ópera como la de las canciones acompañadas por guitarras, mandolinas y violines. Esta obra de Burney debe considerarse como un preámbulo a su Historia de la Música, aunque, como él advierte, la recogida de material no haya sido más que el primer paso del trabajo histórico que, efectivamente, le costó muchos años.
F. Fano

