Crónica de los Reyes de Granada y su Origen, Hernando del Pulgar

De Hernando del Pulgar (muerto hacia el final del siglo XV), es mu­cho menos conocida que la Crónica de los Reyes Católicos (v.) y los Claros varones (v.). Su redacción, según él cuenta, le fue encomendada por la reina Isabel, segu­ramente con ocasión de la rendición de Granada, a raíz de la cual fue compuesta. Interesaba en aquel momento conocer el pasado del pueblo acabado de vencer, y Hernando del Pulgar, que gozaba de la confianza de los monarcas y había histo­riado su reinado hasta 1490, cumplió el nuevo encargo, para lo que acudió a fuentes cristianas y musulmanas. De aquéllas men­ciona la compilación alfonsí, el Toledano, las crónicas de Fernando III y sus suce­sores; de escritos árabes declara haberse hecho traducir los que halló, incluso ins­cripciones de Granada. Inicia su relato des­de la invasión — acogiendo las fábulas de la Cava, hijos del rey Acosta, enlace de Galiana con Carlos Martel, etc. — y se interesa especialmente por las relaciones de parentesco que entre moros y cristianos se establecen.

Pero la narración no se hace seguida hasta 1212, en que hubo ya, dice, «Reyes continuados en Granada». Esfuérzase por atenerse fielmente a su tema, cen­trando la atención en los soberanos moros y consignando cuanto sabe de las interio­ridades del reino musulmán. Es tanta, em­pero, la parte que en la vida de éste tenían sus relaciones de todo género con los cris­tianos, que la obra se asemeja, mucho más de lo que pudiera esperarse, a las crónicas de nuestros reyes, ocupadas asimismo en gran medida por ellas. La reseña llega pro­piamente a 1492, pero siguen noticias suel­tas posteriores, que permiten situar el tér­mino del libro en los fines del siglo, si bien pueden ser añadidos de mano ajena. La única edición de que se dispone — fue incluida en el «Semanario Erudito» — no permite afirmaciones muy seguras. La obra ha sido también hasta ahora poco estudiada. B. Sánchez Alonso