Zoilo

Personaje de la tragedia, del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez (1875-1910), Barranca abajo (v.). Don Zoilo es un viejo gaucho que no ha sabido adaptarse a las nuevas condiciones de vida; se trata de un tipo parecido al de Cantalicio (v.), pero que ante la nueva sociedad reacciona luchando contra ella con las únicas armas que conoce.

De su carácter se ha dicho que recuerda en cierto modo al de Lear (v.), pues, al igual que el héroe shakespeariano, ha de enfrentarse a su familia teniendo a su lado únicamente a la hija menor. Los tres actos de la obra forman una especie de gradación pro la que Zoilo va descendiendo, «barranca abajo», hacia su máxima decadencia: ha perdido las tierras en un pleito injusto, el ganado es víctima de una epidemia, la familia lo abandona y deshonra, la hija menor, único consuelo, muere tuberculosa. Toda esta serie de desastres lo conduce al trágico desenlace: el suicidio.

Don Zoilo, el viejo y enérgico gaucho, se levanta como una acusación a una sociedad injusta: «Aga­rran a un hombre sano, güeno, honrao, trabajador, servicial… lo despojan de todo lo que tiene, de sus bienes amontonaos a juerza de sudor, del cariño de su familia, que es su mejor consuelo, de su honra…, ¡canejo!…, que es su reliquia; lo agarran, le retiran la consideración, le pierden el respeto, lo manosean, lo pisotean, lo soban, le quitan hasta el apellido… y cuando ese desgraciado, cuando ese viejo Zoilo, can- sao, deshecho, inútil pa todo, sin una es­peranza, loco de vergüenza y de sufrimien­tos, resuelve acabar de una vez con tanta inmundicia de vida, todos corren a atajarlo. ¡No se mate, que la vida es güeña! ¿Güeña pa qué?» Pero la amarga queja es más una aceptación estoica que una rebe­lión social: «Las cosas de Dios… ¡Se des­hace más fácilmente el nido de un hombre, que el nido de un pájaro!», es la postrer meditación de don Zoilo.

S. Beser