Vizconde de Valmont

[Vicomte de Valmont]. Personaje de la novela epistolar Las amistades peligrosas (v.), de Choderlos de Lacios (1741-1803).

Vanidoso y libertino, este frecuentador de alcobas femeninas de la alta sociedad francesa en vísperas de la Revolución apenas se distinguiría de otros tantos libertinos no filósofos de la época, si en un determinado momento no se en­contrara con la Marquesa de Merteuil (v.), y, convertido en su amante, aunque por breve tiempo, según el capricho de ella, no pasara a ser también su víctima, o mejor aún, una simple marioneta en sus manos. Efectivamente, la marquesa le ordena que corrompa a una joven apenas salida del convento y próxima a prometerse (Cecilia Volanges), y, estimulando ora su vanidad, ora su erotismo, le obliga indirectamente a vertiginosos «tours de forcé» galantes, sin que él llegue a darse plenamente cuen­ta; por el contrario, se ensoberbece de ellos hasta compararse, en un ridículo delirio de orgullo, a los grandes capitanes, como un Turena o un Federico el Grande: así lo hace, por ejemplo, cuando logra vencer la virtud de la austera «devota» señora de Tourvel.

Pero incluso tras este triunfo, la marquesa se burla de él, no sin un asomo de mal reprimidos celos. Y cuando Valmont quisiera volver, aunque sólo fuera una vez, a sus brazos, coronando así su gran victo­ria, la marquesa le rechaza. Entonces Val­mont, con una súbita y desesperada deci­sión, se lanza a una última intriga en la cual se perderá él y perderá a su ex aman­te. Un par de sablazos bien administrados le enviarán al otro mundo, y por fatal contragolpe descubrirán el pérfido y hasta entonces victorioso juego de la señora Mer­teuil. Valmont tiene cierta afinidad moral con Roberto Lovelace (v.): es, como él, un profesional del erotismo dieciochesco, aun­que menos pérfido y con un resto de incons­ciente ingenuidad. Más depravado que malo, al final puede arrepentirse y perdonar a quien le hirió, obteniendo así, hasta cierto punto, su rehabilitación moral.

G. T. Rosa