Personaje del Parzival (v. Perceval), poema de Wolfram von Eschenbach (11709-1220?). Es un viejo ermitaño, a quien corresponde la misión de dar a Perceval la clave de los misterios de los que él olvidó informarse: su regio origen, la muerte de su madre y los misterios del Graal.
Representa la última etapa de la peregrinación espiritual del caballero hacia él. Cuando llega ante el ermitaño ha iniciado ya su redención, y las enseñanzas del asceta no son sino la clarificación de cuanto, sin él darse cuenta, estaba madurando en su interior. A las dudas de Perceval, Trevrizent contesta que Dios es la lealtad misma, que no es posible oponerse a Él como demuestra el ejemplo de Lucifer, y que sólo la humildad frente al Señor conduce realmente a Él y por lo tanto al verdadero fin de la vida, o sea, para Perceval, al Graal. En el alma del joven se derrite entonces el orgullo que le alejaba de Dios, y cuando, al cabo de catorce días, deja a Trevrizent, la redención se ha cumplido. La figura de Trevrizent es importante porque él es el intérprete de la misión espiritual de Perceval.
Así la estancia del caballero junto al ermitaño tiene un significado decisivo: por una parte, la confesión de Perceval, y por otra, la explicación de los misterios del Graal, son esenciales para que la misión del joven pueda continuar. Finalmente entonces se ve claro que las peripecias anteriores no fueron un mero juego fortuito, sino que Perceval estuvo siempre invisiblemente regido por el misterioso influjo del Graal. Trevrizent es también uno de los guardianes de éste, a pesar de haberse alejado de aquella comunidad religiosa y guerrera para retirarse a la vida ascética y solitaria; también él fué caballero y acumuló una suma de experiencias, que a la luz de la vida contemplativa se convierten en una sabiduría superior, por encima de las pasiones y de las luchas de los demás hombres.
Su religiosidad es individual e íntima, casi rebelde al clero y a la Iglesia hasta el punto de que se ha querido ver en ella un influjo de la herejía cátara, y coincide con cierta actitud de reserva frente al culto exterior, manifiesta en varios pasajes del poema.
V. M.a Villa

