Topsy

Personaje de la novela ameri­cana La cabaña del tío Tom (v.), de Ha- rriett Beecher Stowe (1811-1896). Es una extraña negrita, hija de padres desconoci­dos, que ha sido explotada, maltratada y apaleada desde su más tierna infancia.

Saint-Clare la compra por compasión y la regala a su prima Ofelia, rígida puritana de Nueva Inglaterra, que, a pesar de ser enemiga de la esclavitud, experimenta por los negros una especie de repugnancia fí­sica. Consciente de que está cumpliendo un desagradable deber, Ofelia se esfuerza por educar a Topsy, pero ésta es irreducti­ble: miente, hurta, y constantemente está maquinando travesuras; de nada sirven para corregirla ni razonamientos, ni casti­gos, ni azotes, que ella acoge por igual con una pícara sonrisa que quiere ser de arrepentimiento y en realidad resulta de burla. Sólo la suave Evangelina (v.) logra tocarle el corazón. «Te quiero», le dice sencillamente, posando sobre su hombro su manecita; y la criatura salvaje, para quien nadie tuvo jamás un gesto de amor, se siente como inundada por una milagrosa revelación y se esfuerza en mejorar para hacerse digna del afecto que se le brinda.

La muerte de Evangelina es para ella un verdadero desastre. «Preferiría no haber nacido», grita revolcándose por el suelo. Por primera vez, se siente desdichada, des­dichada como no lo fue jamás, ni aun en los peores tiempos de hambre, miseria y malos tratos. Por primera vez sabe lo que es el dolor moral: de aquella bestezuela salvaje ha nacido una criatura humana, capaz de amar y de sentir. Aquí acaba para nosotros la historia de Topsy, aunque la autora nos diga que finalmente fue bauti­zada y enviada como misionera a África. Pero el despertar de la conciencia en su pobre alma llena de tinieblas está descrito con una sobria eficacia, que hace de ella una criatura indiscutiblemente viva en un mundo en el que muchas otras son, dema­siado a menudo, meras idealizaciones abstractas de símbolos.

A. P. Marchesini