Tom Jones

Protagonista de la novela Historia de Tom Jones, expósito (v.), de Henry Fielding (1707-1754), así como de diversas obras teatrales derivadas de ella, entre las cuales la más importante es la comedia homónima (v.), de Simeone Antonio Sografi (1759-1818).

Tom Jones es un excelente muchacho sin malicia, y toda su carrera es la demostración, no exenta de sabor didáctico, de un principio que gozó de gran favor en el siglo XVIII: el de que la espontánea generosidad de corazón, la sencilla franqueza y la sincera bondad son los gérmenes preciosos de todas las virtu­des auténticas. La bondad instintiva de Tom puede a veces parecer ofuscada por la exuberancia de su gallardo carácter, pero la verdadera moralidad es siempre la que resulta del desarrollo de aquellos gérme­nes. Todo lo demás, reglas fundadas en la razón, austeridad puritana, mentirosos esfuerzos de una conciencia agriada para revestirse de candor, es puro engaño.

Lo malo es que Tom no se contenta con ser «naturalmente» bueno y necesita declamar­lo a los cuatro vientos: «¿Qué es el mez­quino orgullo de poseer una magnífica casa, numerosa servidumbre, una mesa espléndida y todas las demás ventajas y apariencias de la fortuna, en comparación con el cálido y sólido contento, con la plena satisfacción, con los delirantes transportes y con los exultantes triunfos de que goza un alma recta contemplando un acto generoso, virtuoso, noble y bienhechor?» Y también: «Las cálidas y estáticas sensaciones que nos produce la conciencia de un acto honrado, noble, generoso y bienhechor deleitan más el alma que el inmerecido elogio de millo­nes de personas». El lector no puede dejar de pensar en la retórica sentimental de las escenas de familia del pintor francés J. B. Greuze (1725-1805).

Pero detrás de su etiqueta, Tom Jones no es precisamente un santo: la moral burguesa en los tiempos de Fielding, como en los de De Foe, era en gran parte una mera apariencia; y un Victo­riano del calibre de Thackeray tendrá ra­zón al afirmar de Tom Jones: «Este ruidoso y petulante joven disoluto saca demasiada tajada y excesivo provecho de la vida». ¿Qué clase de héroe es en realidad Tom Jones? Tiene una intriga amorosa con Molly Seagrim, hija del guardabosque, aunque su papel en ella, más que el de seductor, es el de seducido; está a punto de ser sorpren­dido por Sofía en brazos de la aventurera mistress Waters; tiene otro enredo con lady Bellaston— la mujer qué tiende a Sofía una pérfida emboscada para obligarla a casar­se con el disoluto y equívoco lord Fellamar—, y una vez más Sofía da con él pre­cisamente una noche en que se dirigía a una cita con lady Bellaston; y es, en una palabra, el héroe de otras muchas compli­cadas y poco edificantes aventuras muy tí­picas de su siglo.

M. Praz