Sven Duva

Popular héroe finlandés de la guerra de 1808-1809, inmortalizado por Johan Ludvig Runeberg (1804-1877) en los Cuentos del alférez Stal (v.), uno de cuyos poemas está titulado con su nombre. Sven Duva es el último de los nueve hijos de un viejo cabo, un muchacho alto, gordo y necio, inhábil para todo.

Han hecho de él un soldado, pero Sven Duva es incapaz de comprender el menor ejercicio ni de ejecutar ningún movimiento a tiempo. Todo el mundo se burla de él y cuando estalla la guerra, como se le considera incapaz de combatir, se le destina sólo a vigilar un estrecho puente. Y el mocetón permanece allí: le han dicho que no se moviera y no se mueve. El enemigo avanza, los de­fensores del puente son diezmados y reci­ben la orden de retirarse: sólo Sven Duva resiste en su puesto y rechaza a los ata­cantes uno a uno en la estrechez del puen­te, hasta que llegan refuerzos y los ene­migos se ven obligados a replegarse.

Cuan­do todos se reúnen alrededor del héroe, Sven Duva está moribundo, de una bala al corazón. «La bala ha sabido lo que hacía —dice entonces el general Sanders —: no ha ido a la frente, que era débil, sino al pecho, que era noble y generoso». Sven Duva, al lado de Munter (v.), ha pasado a ser un símbolo del heroísmo finlandés, hecho de humildad, de silencio y de pa­ciencia infinita.

T. Tuulio