Personaje de la novela Oblomov (v.), de Iván Goncharov (Ivan Aleksandrovič Goncarov, 1812-1891). Como tipo, constituye quizás el más evidente ejemplo de aquel característico procedimiento literario, tan frecuente en la literatura rusa y usado ya anteriormente por el propio Goncharov, según el cual uno de los personajes de la narración revela o adquiere su personalidad en contraposición con otro.
Stolz forma el más agudo y vivo contraste con Oblomov (v.); a la pereza, falta de voluntad, apatía y caprichosidad de este último, en efecto, se contraponen los músculos de acero, los templados nervios, la inagotable energía, la actividad y la serena razón de Stolz. El contraste hubiera debido suscitarse entre lo viejo y lo nuevo, pero como Oblomov era ruso y Stolz medio alemán, la polémica que se encendió alrededor de la novela adquirió un carácter muy especial. A pesar de que Stolz, lógicamente, merecía ser admirado, fueron muchos quienes le consideraron con desdén, por cuanto quisieron ver en él poco menos que la afirmación, por parte del escritor, de la incapacidad de los rusos para las cualidades en él personificadas.
Análoga polémica surgió poco más tarde en torno a la figura del búlgaro Insarov (v.) en la novela La víspera (v.), de Turguenev, en cuanto en la exaltación del heroísmo del búlgaro se quiso ver una denigración de los rusos. En la actualidad, Stolz ha dejado de ser para los lectores objeto de admiración o de execración desde el punto de vista social, y en cambio queda, desde el punto de vista artístico, como la figura más débil de la novela.
E. Lo Gatto

