Rodopi

Heroína del drama poético de su nombre, en cuatro actos (1913), del escritor neogriego Nicolás Poriotis (1870-1945). Del tema novelesco de origen popular (Passov, Karm pop., 474) la figura de Rodopi toma cierta rigidez y fijeza de carácter que la hace parecer bár­bara e inhumana.

Virtuosa y casta, pero ambiciosa y cruel, se hace reemplazar por una sirvienta en la entrevista amorosa que debe tener con el rey Demócares. Pero queda la duda de si deja de acudir a ella por virtud natural o por afán de ayudar a su hermano a vencer la singular apues­ta, de la que Rodopi está informada y en la que se juegan su propio honor y la vida de aquél. Sea como fuere, la envidia acaba imponiéndose a la virtud. Al ver que Krinó, la sirvienta que la reemplazara, ha gustado tanto al rey que éste se pro­pone hacerla su esposa, Rodopi, cegada por el furor, da muerte a aquélla y arroja su cadáver a un pozo.

Cuando, en el curso del drama, se descubren el engaño y la sustitución, Rodopi, sin el menor asomo de horror ni de arrepentimiento, antes por el contrario decidida y sarcástica, señala el pozo donde yace su víctima. En la figura de Rodopi nada parece vivo excepto el rencor y el espíritu de venganza, y de ahí la trágica pero inhumana inmovilidad de su figura. Sólo cuando las trompetas de la guerra llaman al rey, aplazando la esperada venganza, en el curso de los lamentos fú­nebres alrededor del exánime cuerpo de Krinó parece que Rodopi se despierte y humanice, ya que, súbitamente, cede al re­mordimiento. Pero ello es un gesto más que un sentimiento.

B. Lavagnini