Roberto Jordan

[Robert Jordán]. Personaje de Por quién doblan las campa­nas [For Whom the Bell Tolls] del norte­americano Ernest Hemingway (1899-1961), Premio Nobel de Literatura 1954. Robert Jordán es un profesor norteamericano que pelea en España con los guerrilleros lea­les a la República.

Su misión es volar un puente. Continuamente se exhorta a sí mis­mo a «dejar de pensar», porque él «no debe creer en el derrotismo», porque el pensa­miento es una especie de enfermedad. Mi­siones como la suya requieren «tener mucha cabeza y los nervios tranquilos». Jor­dán ama a España: «nunca se había sentido extranjero en ella». Lucha para que al final el país sea un sitio en el que se pueda vivir. Jordán no es — lo dice claramente — comunista. No obstante, la posición del pro­fesor norteamericano es fluctuante, y cuan­do Pilar le pregunta si siente una gran fe en la República, le contesta: «Sí…», espe­rando que fuera cierto. A veces Jordán cree que no tiene ninguna idea política. A pesar de sus dudas sirve a la causa con la más absoluta lealtad y la más completa dedicación que puede ofrecer. A él le va su misión porque «trabajar al aire libre es muy saludable».

Le gusta aspirar pro­fundamente el fresco y puro aire de las montañas, saturado del perfume de los pinos. Su ruda existencia al aire libre in­crementa los placeres sensuales — comida, bebida, sexo —. Jordán no teme a la muer­te, sólo teme no cumplir con su deber co­mo debiera. Su idilio con María acrece su apetito de vivir. Jordán piensa casarse con ella tan pronto como termine la guerra; volver a ganarse la vida como antes: en­señando español, y además escribir un li­bro de hechos verídicos. Jordán prefiere pasar algún tiempo con María a morir co­mo un héroe o mártir: «María se presentaba como un obstáculo a su sectarismo.

Hasta ahora no había ella afectado sus resolu­ciones, pero él preferiría no tener que mo­rir». La frase inicial de la novela nos mues­tra a Jordán echado en el suelo en un bosque de pinos; la frase final del libro nos lo vuelve a mostrar en la misma po­sición: echado en el bosque de pinos, Jor­dán espera su muerte, pero él ha vencido, ha vencido sus debilidades, ha cumplido su misión, ha volado el puente.

J. M.ª Pandolfi