Raab

[Rāḥābh]. Esta mujer de Jericó que acoge y oculta en su casa de meretriz a los espías israelitas, y es luego salvada por Josué (v.), al derrumbarse los muros de la ciudad, difícilmente puede integrarse en los esquemas regulares y casi aritméti­cos de nuestra moral; pero en realidad, esta cananea que subió a la dantesca rosa del Empíreo constituye una excepción a la ética tradicional.

La Biblia (v.) nos ofrece otras muchas, precisamente en la esfera donde todo exceso es pecado. Pero Raab se halla de parte de Dios: ésta es su jus­tificación. La moral hebrea y cristiana ha penetrado tan profundamente en nuestras categorías que nos ha hecho olvidar su sólido origen teológico, divino y sobrehu­mano, y Raab, desde el fondo de sus nu­merosos pecados, vuelve a llamar nuestra atención hacia aquel principio. Oculta a los espías y los salva con una mentira porque «ya sé que Dios os ha dado la tie­rra» y «porque hemos oído contar que Dios enjugó el Mar Rojo por vosotros». Con frase del Nuevo Testamento, puede decirse que la humilde cananea vio en aquellos momentos los cielos abiertos, y el dedo del Señor que escribía en tierra.

Pero las fi­guras del Antiguo Testamento nunca son totalmente espirituales; siempre llevan una señal en la carne. Y Raab tiene miedo, y en recompensa a su auxilio solicita la se­guridad para sí y para sus padres. Toda ella se cifra en esta oscilación entre una luz profética y un temor carnal. Asimismo, su rasgo puede ser visto desde dos puntos: de la parte de Jericó y de la parte de Dios. Y para que no sea así, toma sobre ella la roja señal de las dos Pascuas, la sangre del cordero sobre las puertas israelitas de Egipto y la sangre del Mesías sobre la cruz aún tan lejana. La cuerda escarlata que Raab ata a su ventana indica que los sol­dados de Josué deben detener allí la ma­tanza, como el ángel de los primogénitos a la salida de Egipto y como el demonio del juicio a la salida de la vida, cuando el cuerpo se derrumbe como las murallas de Jericó y el alma, como Raab, quede libre.

P. De Benedetti