Con este nombre, que significa Prodromo el Mendigo, se firmó el dramático Teodoro Prodromo (n. hacia 1098), poeta de la corte bizantina de los Comnenos.
Su poesía, la más original producción de la literatura bizantina, biográficamente interpretada, dio vida a un tipo satírico comparable a otras célebres imágenes de poetas irregulares, desde Zecco Angiolieri a Villon, Rabelais, etc. En cuatro composiciones de contenido autobiográfico (v. Epístola al Emperador, Epístola al Sebastocrato, etc.), Ptocoprodromo dibuja con picaresco brío un tipo de literato quejumbroso y .pedigüeño en cotidiana lucha con el hambre, la esposa y todas las dificultades inherentes a la triste profesión de las letras. Abandonando los refinamientos de la envejecida y formalística tradición poética de Constantinopla, Ptocoprodromo representa admirablemente el descaro de la degradación y las bufonerías y muecas del encanallamiento.
En efecto, apoya sus eternos llamamientos a la liberalidad imperial con cáusticas descripciones de su vida familiar: sus peleas con su mujer, que le echa en cara la miseria de su vida y se encierra en su habitación, dejándole en manos de sus hijos hambrientos y ante el hogar apagado; las invectivas contra dos abades, padre e hijo, que señorean en el monasterio, entregándose a la francachela mientras someten a sus monjes a una dieta de agua sucia y un poco de pan; las burlas con que el monje hambriento, aprovechando un imprevisto incidente que aleja por un momento a los abades de su bien provista mesa, logra finalmente sacar la tripa de mal año y, cuando regresan aquéllos, acusa del hurto a un inocente gato, etc.
Maestro en deslucir toda grandeza y toda utopía, Ptocoprodromo sabe mejor que ningún poeta de su tiempo hablar de sí mismo con irresistible sinceridad: su obra es el poema del estomago torturado y de la literatura maltrecha, como una serie de goyescos aguafuertes en los que el hombre bizantino se ve vivir en su realidad y en la intimidad de su casa.
R. Cantarella

