Protagonista del libro de su mismo nombre (v.) de Marie-Madeleine de La Fayette (1634-1696). Casada con un hombre por quien sólo siente estima, se enamora de otro y, al darse cuenta del peligro que corre, recurre a su marido, confesándoselo todo y solicitando su auxilio.
Él, que la ama, sufre y se atormenta, y finalmente muere de celos, aunque en el último momento descubre que su mujer se ha mantenido fiel. La princesa, en homenaje a la memoria de su marido y desengañada de la felicidad en el amor, renuncia a casarse con su amado, a pesar de que ya nada se lo impide. Un halo de rectitud corneliana (piénsese en la Paulina, v., de Polieuctes, v.) envuelve su figura, pero sus delicados rasgos son más bien racímanos, como es raciniana la ordenación de la vida alrededor del sentimiento.
Si la claridad de introspección de la princesa es de su época, y recuerda el influjo que sobre el libro y sobre la autora pudo tener La Rochefoucauld, el autor de las Máximas (v.), la insistencia en el análisis y en la anotación de los procesos pasionales revela una rica y exquisita femineidad, digna de animar la primera novela moderna.
V. Lugli

