[Pulcinella]. Se ha pretendido hacerle descender del Maccus (v.) latino, que, como él, procedía de Campania, pero su parentesco es probablemente más espiritual que histórico.
Y desde aquel punto de vista, Polichinela hace pensar también en el jorobado Dossennus (v.), en el torpe Bucco (v.) o en el comilón Pappus (v.). Figura italiana y popular, en ella se compendian las antiguas máscaras itálicas que hablaban oseo y latín. Sobre todo puede relacionársele con Maccus, como ya hemos dicho, cuya especialidad era imitar el grito de aves y pollos, de quienes tenía también el entrecortado andar: no en vano se le llamó «pullus gallinaceus». El nombre de Polichinela viene probablemente de «Pullicinello», esto es, «pollito», justificado por su voz y por su nariz en forma de pico. En tal caso, la ascendencia clásica sería probable.
Es difícil definir el carácter de Polichinela, aunque no puede confundirse con ningún otro: generalmente es un bufón tonto y comilón, listo en las situaciones fáciles y necio en las difíciles, tremendo apaleador de los demás cuando puede — y a menudo con razón —, pero también no pocas veces apaleado. Su personalidad verdadera, empero, cala más hondo, en una especie de filosofía sumaria, ora optimista, ora amarga, que es el fundamento de su endiablada viveza; si en Arlequín (v.), casi tan antiguo como él, hay que ver a la bestia o al diablo del Medievo nórdico, en Polichinela se halla toda la antigua experiencia del hombre. Experiencia no siempre risible y de ahí su media máscara, negra y surcada de profundas arrugas.
En el siglo XVI, Silvio Fiorillo (m. en 1632) volvió a vincularle con la tradición cómica, y, a principios del siglo XVII, Andrea Cálcese (m. en 1656) afinó sus rasgos; desde entonces Polichinela viste de blanco con cinturón de cuero, máscara negra con largos bigotes y barba y un gran sombrero de fieltro con las alas levantadas por los lados. En el siglo XIX, por debajo del sombrero, lleva un pañolón en la cabeza como Pierrot (v.). En Francia tiene el vientre prominente y es jorobado, y lleva al cuello un pañuelo blanco con listas verdes. A fines del siglo XVII su traje cambia y asume dos aspectos distintos: en Francia y en Inglaterra desaparece la bufanda listada de verde, el sombrero pierde las alas y se convierte en un alto cucurucho y la máscara pierde los bigotes y la barba, enriqueciéndose, a partir de 1685, en Francia, con calzones encarnados y amarillos listados de verde, al par que su joroba se perfila hacia arriba y su vientre se convierte en una segunda joroba vuelta hacia abajo; el sombrero es ahora gris o amarillo de oro, con las alas levantadas y adornadas con dos plumas de gallo, y el rostro queda al descubierto, mostrando una nariz aguileña.
Este tipo (Je Polichinela pasa al Romanticismo francés: pequeño, con dos jorobas, malicioso y burlón. En cambio, el Polichinela italiano se mantiene más cercano al alma y al drama del pueblo. Dómenico Tiepolo nos lo presenta en una célebre serie de sepias, funámbulo, acróbata, de gesto endiablado, pero envuelto siempre en un infinito e incomunicable silencio. Un silencio que ese Polichinela de arrugas profundas y popular experiencia, desde los tiempos del antiguo Maccus hasta nosotros, no querrá jamás romper a pesar de sus gritos y de sus travesuras.
U. Déttore

