Personaje del Gargantúa y Pantagruel (v.), de François Rabelais (1494-1553) (Libro I, caps. 26 y sigs.). Su nombre, derivado del griego, significa «bilis amarga», y es el de un rey cuyo pequeño estado confinaba con el del gigante Grandgousier, padre de Gargantúa (v.).
Mientras el rey gigante ama la paz y es partidario de los procedimientos conciliatorios, Picrochole, ambicioso y enérgico, y rodeado de malos consejeros, aprovecha el menor pretexto para hacerle la guerra; sueña en la conquista del mundo, pero es rápidamente derrotado por Gargantúa, que acude en defensa de su padre. En el umbral de una época que hubo de conocer grandes soberanos y grandes conquistadores, la lamentable figura de Picrochole, megalómano fracasado que se ve reducido a vender salsa verde a las amas de casa en espera de que lleguen las «cocquecigrues» (pájaros inexistentes) para tomarse el desquite, nos parece una burla feroz de aquel absolutismo heroico que, derivado del Humanismo (v.) y del Renacimiento, había acabado desnaturalizando sus originarios ideales.
Todo cuanto Gargantúa tiene de grande y de benigno, lo tiene Picrochole de mezquino, bilioso e inquieto; la batalla que el gigante, con su fiel fray Jean des Entommeures (v. Fray Juan), sostiene contra aquél, es una tremenda burla, la más vigorosa quizá, ya que no la más aguda rebelión del espíritu renacentista contra las desorbitadas ambiciones de los hombres.
F. Neri

