Pamela

Protagonista famosa de una novela epistolar de Samuel Richardson (1689-1761), Pamela o la virtud recompensada (v.), y de dos comedias de Carlo Goldoni (1707-1793), Pamela soltera (v.) y Pamela casada (v.), inspiradas en aqué­lla, a las cuales hay que añadir los melo­dramas de ellas derivados y las comedias de Chiari y Cerlone.

Pamela es una sir­vienta, de la cual se enamora su joven señor; a las asechanzas de éste para hacer sucumbir su virtud, la joven responde con tal entereza que lo que empezó siendo un intento de seducción se convierte en auténtico amor y termina en legítimo matri­monio. En la novela inglesa, Pamela apa­rece llena de sensibilidad, pero también de sentido práctico, hasta el punto de que su moral, a nuestros ojos, logra demasiado éxito para resultar completamente edifi­cante. Más sencilla, más delicada y más humana es su figura en la primera come­dia de Goldoni; en la segunda, en cambio, se pierde un poco en el intrincado embro­llo, demasiado artificioso, que la rodea.

Ejemplo de virtud triunfante a la vez que representante de una plebe que tiende a rebasar las fronteras que la separan de la nobleza, Pamela asume, en el moralista clima inglés de mediados del siglo XVIII, una significación muy parecida a la que alcanza Fígaro (v.) por otros caminos, en la brillante y corrosiva civilización fran­cesa de unos treinta años después. Y su moralidad logra, tan felizmente y de un modo no menos pragmático que las desenfadadas réplicas de Fígaro, tender un peligroso puente entre dos mundos próxi­mos a chocar.

U. Déttore