[Pallas]. Hijo del rey de Arcadia, Evandro (v.), este personaje goza en la Eneida (v.) de Publio Virgilio Marón (70- 19 a. de C.) de una breve pero luminosa existencia: es el joven que vive de admiración y de emulación generosa y que está dispuesto a seguir entusiasmado a Eneas (v.) a la cabeza de las tropas de socorro que su padre presta al héroe troyano para su lucha contra los latinos, y que deberá caer en el campo de batalla, muerto a manos de Turno (v.).
Como personaje, Palante tiene significación no tanto en sí mismo como en el aura que le rodea sin él darse cuenta, en el contraste patético entre su fresca y gozosa adolescencia y la sombra de la muerte que, ignorada por él, le amenaza desde su primera aparición. En su inconsciencia reside precisamente su drama poético, y gracias a ella Palante es el primer representante de una larga serie de personajes nacidos para la muerte y destinados a pasar de la pura imposibilidad a la imposibilidad absoluta, demasiado frágiles y demasiado bellos para llegar a ser reales. El mito griego había ya creado jóvenes destinados a la muerte, como Patroclo (v.), pero siempre había presupuesto en ellos una íntima suficiencia que les hacía conscientes de su hado.
Pero Palante tiene sus extremos límites líricos más allá de su ser y recibe de ellos un brillante halo: su existencia como personaje queda suspendida entre los límites de su persona y una indefinida eternidad hecha de gracia y de melancolía. Por ello Palante no aporta ningún valor nuevo al mundo heroico, que contaba ya con un Patroclo, pero en cambio representa una innovación en la tradición poética.
U. Déttore

