Padre Amaro

Protagonista de la no­vela portuguesa El crimen *del padre Amaro (v.), de José María Eça de Queiroz (1845- 1900). En el ambiente de Lema, pequeña ciudad de Extremadura que el novelista conocía muy bien por haber sufrido en ella el aburrimiento de la triste y mez­quina vida de provincias, el padre Amaro, que vive entre beatas y sacerdotes holgaza­nes y viciosos, entre escándalos e intrigas de poca monta, sucumbe a la sensualidad de su carácter, no refrenada por una au­téntica vocación religiosa.

Se avino a ser sacerdote, pasivamente, porque su bienhe­chora le dejó una renta con esta condición, pero aun después de haber pronunciado los votos eclesiásticos sigue manteniendo aquellos instintos de perezosa sensualidad que había demostrado desde su infancia cuando se pasaba la vida entre las sayas de las criadas, en casa de la marquesa de Ale- gros. La atracción física que sobre él ejer­ce la provocativa belleza de Amelia se re­viste en los primeros tiempos de una sentimentalidad turbia y ambigua; pero no tar­da en revelarse brutalmente, y entonces el deseo que subyuga al joven párroco no tiene freno.

El plan criminal con que pre­tende llegar a sus fines va delineándose cada vez con mayor precisión, favorecido por la falsa educación de Amelia, por la gazmoñería del ambiente, por la inmora­lidad de los demás sacerdotes y por el fa­natismo de las mujerucas que rodean a los dos protagonistas. La astucia del padre Amaro en la realización de sus planes se ilumina con siniestras luces, por la apa­riencia de devoción que sabe dar a todos sus actos y con la cual logra adormecer los raros escrúpulos que de vez en cuando le asaltan.

El padre Amaro es un carácter en el sentido más exacto de la palabra: posee una dialéctica interior atormentada y poderosa y su drama es un drama de los sentidos y del alma, sutilmente anali­zado en una forma que gradual pero ma­gistralmente hace aparecer ante nuestros ojos una persona viva en la que se funden perfectamente una debilidad casi femenina, la sensualidad, el cinismo, una casuística capciosa y sutil, una vulgaridad sustancial de cultura y una intuición antropomórfica y paganizante del catolicismo.

F. Jovine