Pablo Bunyan

[Paul Bunyan]. Perso­naje del folklore americano, mitológico ti­tán de las selvas del Noroeste, de quien existen varias leyendas, la primera recopi­lación de las cuales fue publicada en 1914, bajo la forma de un folleto publicitario, por una compañía de maderas de construcción.

A partir de entonces, escritores y eruditos han estudiado prolijamente su figura en numerosas producciones, dignas, por su número al ‘menos, de la talla y corpulencia del héroe; y mientras nadie ha logrado aún poner en claro si Bunyan es una auténtica figura popular o una creación espúrea, de­bida al deseo de tener un folklore, o de ambas cosas a la vez, la imaginación ame­ricana lo ha aceptado como uno de sus principales héroes mitológicos. Sea como fuere, Pablo Bunyan, en las historias, anécdotas, baladas, relatos épicos y artícu­los eruditos que tratan de él, es un gi­gante primitivo de no especificado origen, que pone su fuerza y su genio inventivo al servicio de la humanidad empeñada en la conquista de la Naturaleza.

Es el inventor de la industria maderera del siglo XIX, que convierte los grandes bosques americanos en material de construcción. Como jefe de un heroico campamento de leñadores, en el que figuran prodigiosos personajes como Jake el Holandés, Murphy el Rojo, Dan el Sucio, Martín de los Ojos Rosados, Joe el Cocinero, etc., Bunyan abate millones de metros cúbicos de troncos. Con ayuda de su favorito buey azul Babe, tan grande que un águila, volando de uno a otro de sus cuernos, gasta diecisiete plumajes, Bu­nyan endereza el curso tortuoso de un río, después de haberlo congelado con siete tempestades adolescentes que ha logrado cazar en una trampa especial para tempes­tades.

A sus peregrinaciones hacia el Oeste debe imputarse la escala titánica de los fenómenos geográficos y mineralógicos de aquella región, como son el Gran Cañón del Colorado, Puget Sound, las tempesta­des de arena y las grandes mareas. Las fan­tásticas historias relativas al valor de Bu­nyan son innumerables: unas veces le representan bajo los rasgos de un héroe de los campos petrolíferos, otras como el rey de los vastos trigales, otras como una especie de santo patrono de los obreros de la construcción en las tierras del Oeste. Bunyan pertenece a una línea tradicional de americanos semidivinos y héroes de la colonización, entre los que figuran Davy Crockett, el cow-boy Pecos Bill, el ma­rinero Stormalong, el maquinista Casey Jo­nes, el herrero Joe Magarac y John Henry, el hombre que muere luchando contra la Máquina. Pero especialmente, la figura de Pablo Bunyan se ha convertido en un símbolo general americano del gigantismo benéfico, de la campechana y benévola exa­geración y del dominio del universo por la voluntad humana.

S. Geist