Personaje de Orlando furioso (v.), de Ludovico Ariosto (1474-1533). Se presenta a Orlando (v.) bellísima en sus pardas vestiduras, para solicitar auxilio contra Cimosco, rey de Frisia, que, irritado por la negativa de Olimpia a las pretensiones de su hijo Arbante, ha invadido el país de aquélla, Holanda, ha dado muerte a su padre y a sus dos hermanos, y finalmente la ha obligado a contraer las nupcias que ella aborrecía.
Olimpia, sin embargo, ha logrado dar muerte a su esposo y escapar, pero, como rehén, ha quedado en manos de Cimosco el príncipe Bi- reno, precisamente aquel por cuyo amor Olimpia ha arrostrado tantas desventuras y está dispuesta a seguir viviendo, sin más deseo que salvarle para poder después acabar su dolorosa vida. Orlando vence a Cimosco y devuelve la libertad a Bireno, pero éste, en lugar de corresponder a la abnegación de Olimpia, la abandona por su hermana, como Teseo (v.) hizo con Ariadna, en una isla desierta. Olimpia es raptada por los habitantes de Ebuda, que la atan desnuda a un escollo, para ofrecerla como tributo a Orea.
Pero Orlando viene una vez más en su auxilio, dando muerte al monstruo, y el rey de Irlanda, Oberto, que ha visto a Olimpia en toda su dolorosa belleza, atada al trágico escollo, la hace su esposa. Así termina la historia de esa mujer, ensombrecida por matanzas, traiciones y desastres, pero luminosa gracias a su fe abnegada y más aún a causa de su belleza, que conservándose en medio de las más tristes desdichas resplandece a través de toda la fábula de un modo maravilloso, como promesa de un porvenir más feliz.
M. Fubini

