Personaje de la comedia rumana Una carta perdida (v.), de Ion Luca Caragiale (1852-1912). Es el Rabagas (v.) de la literatura rumana, el demagogo enredón, el abogado socialista que a toda costa pretende ser elegido diputado.
El autor nos lo presenta con todos los rasgos necesarios para definir su personalidad: director-propietario del periódico «El rugido de los Cárpatos», presidente-fundador de la sociedad enciclopédica cooperativa «Aurora Económica Rumana», es una caricatura no sólo del demagogo, sino del representante del gobierno electoral. Hombre sin escrúpulos, emborracha a un maníaco para robarle una carta que ha de permitirle obtener la elección; pero los hurtos y las falsedades le son ya familiares, por cuanto ha sustraído a la cooperativa de la cual era director una suma de 5.000 «lei».
Sin llegar a ser odioso, porque sus embrollos siempre resultan desvirtuados por la casualidad o por su propia estupidez, Caṭavencu más bien nos hace reír por las desdichas que le ocurren. Representante de la pequeña burguesía intelectual provinciana, ha adquirido del socialismo europeo algunas ideas que expone a sus electores con frases confusas y ampulosas; mezquino incluso en sus malas acciones, no tiene siquiera valor para sostener las consecuencias de sus irregularidades: por ello no sólo resulta derrotado en las elecciones, sino que es castigado cómicamente por una mujer y se ve obligado a capitanear públicamente una manifestación en honor del candidato que le ha arrebatado el escaño.
Aunque en alguna de sus actitudes se muestra verdadero y humano, generalmente aparece como una caricatura, que con sus discursos y sus actos debe contribuir a hundir en el ridículo a cuantos se habían apresurado a acoger en Rumania las nuevas ideas occidentales. Ésta es, por encima de todo, su realidad como personaje rumano.
G. Lupi

